De Marchas y Asesinos

Por Aquiles Xploto

El pasado 14 de Mayo se desarrolló la marcha “Que Chile decida” Apuntando a las mejoras en la calidad y el fin al lucro en la educación, que desde el 2006 es la preocupación de todo chile aunque encabezada principalmente por estudiantes secundarios y universitarios

Se marcho en Santiago, Concepción y Valparaíso, siendo este último el lugar donde un hecho de violencia ha conmocionado al país. Si bien resulta de una cotidianidad espantosa la violencia con que suele actuar la policía chilena, sin escatimar diferencias entre mujeres, niños, hombres o ancianos, el episodio vivido aquel día fue más allá del cotidiano y no tuvo a los enemigos de siempre como protagonistas.

Cuando la marcha avanzaba por la Av. Molina, en las cercanías de la Plaza Victoria, en Valparaíso, los jóvenes Exequiel Borbarán, de 18 años, y Diego Guzmán Farías, de 25, simpatizantes de las juventudes comunistas, fueron sorprendidos por un adulto mientras rayaban las paredes de su casa. De las palabras se pasó a los gritos y de los gritos a los manotazos, mientras la multitud marchante intentaba calmar a gritos al enfurecido propietario. Algunos videos en youtube lograron captar la tensa situación en que el adulto enceguecido en la defensa de su propiedad, se abalanza contra los dos adolescentes. La situación hasta ahí incluso es comprensible; si decides rayar o atacar la propiedad de alguien, asumes de paso la posibilidad de ser confrontado, y aunque se aluda al bien común que tenga la consigna de la marcha, es entendible, dentro del código implícito de convivencia ciudadana que una persona no desee tener un grafiti en la puerta de su casa. Sin embargo, tras la alborotada situación y ante la tensión que se produce cuando más manifestantes se acercan a hacer frente ante el enceguecido propietario, irrumpe en la escena el hijo de este, el joven de 22 años, Giuseppe Brigante que portando un arma de fuego amenaza a los jóvenes. La multitud grita, otros corren y ante la tensa situación el nervioso y apresurado Giuseppe aprieta el gatillo, dando muerte instantánea a los dos grafiteros comunistas.

Un silencio desconcertante invade la marcha, la policía y la ambulancia llegan, esta vez no hay piedras ni lacrimógena, esta vez hay una sensación de desconsuelo, los medios del fascismo se acercan a averiguar que sucede, preguntan a los testigos, pero esta vez no encuentran un titular que logre criminalizar a los manifestantes. Dos jóvenes han muerto y a diferencia de los muertos de siempre, estos no usaban capucha, estos no eran anarquistas, estos no eran indígenas, tampoco podían cargarlos con bombas o drogas, esta vez morían dos jóvenes universitarios, que militaban en la jota, que no eran ni tan revolucionarios ni tan fachos, no eran subversivos ni peligrosos. En su facebook no tenían consignas provocadoras, eran dos jóvenes que podían haber sido hijo de cualquier vecino. Entonces la voz de la prensa fascista no tuvo mas remedio que presentar la noticia bajo lo que era, un asesinato sin sentido producto de una discusión que se salió de las manos y dio por vencedor al energúmeno que en ese momento cargaba un arma.

El debate de la prensa televisiva no tuvo mas remedio que abordar un tema tan elemental y censurado como la violencia en la defensa de la propiedad privada.

Acaso no es la propiedad privada, la excusa eterna en todo tipo de represiones? Acaso no se alude siempre al establecimiento del orden ciudadano y el cuidado de los espacios privados y públicos (públicos en el sentido que tenemos derecho a circular por ahí, pero que se nos priva ante cualquier intento de permanencia, sea de manifestaciones o de recreación) Entonces pareciera que ante la voz oficial renace un nuevo satanás de la población chilena. Los políticos y comentaristas declaran tajantes que se debe castigar con todo el rigor de la ley al asesino. Sin embargo pareciera que todos se olvidaron de sus propias palabras el día anterior, pareciera que el mismo noticiero olvida la publicidad que pasa entre noticia y noticia, pareciera que ignoraran que la policía es la simbolización institucional de aquel Giuseppe y su arma atolondrada. Pareciera que se olvidaron que a Rodrigo Cisternas lo asesinó la policía con 70 balazos en el cuerpo cuando, al igual que estos jóvenes, defendían sus derechos, pareciera que se olvidan del balazo policial que asesino a Manuel Gutiérrez cuando en medio de una marcha empujaba la silla de ruedas de su hermano invalido, también se olvidaron del balazo en la cabeza que asesino a Juan Pablo Jiménez por defender los derechos de los trabajadores de la empresa en que también él era explotado.

Ahora la voz oficial condena a Giuseppe, sin embargo más allá del dolor y la rabia de ver caer a dos compañeros de lucha (aunque con distintas finalidades, compañeros al fin) es importante asumir que el pensamiento violento de Giuseppe no es exclusivo de él, no es un enfermo autodidacta amante de la propiedad, Giuseppe es una de miles jóvenes que influenciados por la tv actúan y viven sin pensar.

Un condenable articulo publicado en el periódico El Mostrador de la prensa chilena titulado “Quién es el detenido tras muerte de los jóvenes en Valparaíso” Donde se habla de los rasgos cuasi psicóticos del asesino, aludían a su fanatismo por las películas Rápido y furioso y su fervor en general por los vehículos de velocidad, también destacaban los comentarios machistas que hacia alusión en sus publicaciones de Facebook, y su gusto por la fiesta. Pareciera que el articulo estuviera escrito por un anciano apartado de la sociedad que no es capaz de ver que la realidad es mucho más terrible que el muro del joven asesino. Pareciera que ignorara que en Chile como en toda América latina, Rápido y furioso fuera una de las películas taquilleras de la década, o que la admiración por los vehículos de velocidad es un gusto que hasta los futbolistas tienen.

Lamentablemente los comentarios machistas están presentes en la programación de todos los canales. Que la banalización de la mujer se hace hasta en los periódicos de izquierda, que en la televisión no hay una sola mujer que no este maquillada bajo los cánones estrictos del gusto patriarcal, y con tacos que deforman y denigran su cuerpo.

Lamentablemente la triste imagen del asesino Giuseppe va más allá de la personificación de aquel que presiono el gatillo, la normalidad que se presenta masivamente, en los ejemplos de los programas juveniles, de los jugadores de futbol, de las películas gringas, de las letras y videos de reggaetón, de los policías. Todo el modelo patriarcal alude a la violencia y el exitismo, alude a la rudeza del hombre atrevido, alude al poder de un arma.

Giuseppe, al igual que muchos adolescentes que hoy son blanco del mercado, era un joven normal para los creadores y establecedores de la realidad capitalista, Giuseppe al igual que tantos otros jóvenes no es mas que un monigote de la violencia occidental.

Ahora gritaran cadena perpetua, ahora exigirán justicia sangrienta, pero se seguirá sin atacar al verdadero asesino, se seguirá manteniendo el patriarcado que valora al super macho insensible destructor, que denigra a mujeres, que disfruta de los autos, que se cree Robocop y se cree con la libertad de asesinar al que piense distinto a él.

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