Descolonización: La CONFECH y la FEMAE. ¿Qué podríamos decir les anarquistas al respecto?

Kontrakonducta

Quiero partir este artículo haciendo hincapié en lo poco que se ha tratado la descolonización y la desracialización tanto a la “interna” del “movimiento anarquista”, como en el propio movimiento estudiantil [donde les anarquistas tiene casi nula incidencia por su poco compromiso político de disputar desde las bases (asambleas de carrera, secretarías1, asambleas generales, etc) con les marxistas]. Esto también se aplica a las actualizaciones de la pedagogía libertaria y sus aplicaciones contemporáneas, que se basan mucho en el modelo europeo, y nombran someramente la educación no sexista, y sobre la desracialización y descolonización de los contenidos: nada o casi nada.

Históricamente, el anarquismo llegó tarde a las formulaciones teórico-prácticas de la descolonización: Uno de los primeros pensadores anticoloniales, el poeta y activista martiniqueño Aime Cesaire consolidó su obra política y sus prácticas a fines de los años 40, cuando se desliga del partido comunista francés por ser “más francés que comunista” e indicar que no se pueden imponer las líneas políticas del PC Francés en las colonias francesas que sufren una realidad muy distinta de la metrópolis (léase la “Carta a Maurice Thorez” del autor), aparte de hablar de la necesidad de organizaciones propiamente negras que luchen por su liberación nacional, y que su rol fundamental no fuera de auxiliar para la revolución del/de la obrere blancx de la metrópoli, sino la lucha para su propia liberación.

Posteriormente, en la década de los 70, el argelino Franz Fanon –siquiatra y sicoanalista- desarrolla todo un sicoanálisis respecto al comportamiento colonial y racializado del/de la propix negrx, y de cómo se llega a afirmar lo “negro” como lo salvaje y brutal, y lo “blanco” como lo bueno, lo civilizatorio, a lo que hay que tender (léase “Pieles Negras, Máscaras Blancas” del autor). También Franz Fanon desarrolló escritos políticos breves como insumos del Frente de Liberación Nacional Argelino, del cual formó parte.

Ambos autores y luchadores, si bien centraron sus análisis y prácticas en la descolonización – desracialización, y tratar de reconstruir su historia y su cultura como pueblos oprimidos, en un claro intento de des-occidentalizarse y re-crear su propia identidad destruidas por la invasión europea-occidental, eran marxistas. Eran marxistas porque prácticamente desde la década de los 50’ hasta la década de los 80’ el anarquismo estaba por los suelos y el marxismo-stalinista y la socialdemocracia stalinista estaban en gloria y majestad; probablemente hasta existían más trotskistas que anarquistas.

Sobre anarquismo y descolonización, como mencioné, hay bastante poco: unos pocos escritos de Malatesta que, como europeo, le daba poca importancia al asunto; y autores indigenistas como Manuel González Prada, que escribe desde su condición de peruano sobre los indígenas que habitan la región del Perú y otras tantas más; es decir, afirmar que les oprimides por su raza y cultura no tienen la capacidad de elaborar su propio discurso, por lo tanto, yo, sujeto colonial pero con arrepentimiento, trato de hablar por elles y recalco su condición de víctimas inferiorizadas y vejadas, les “pobrecites” indígenas.

Entendemos que estos discursos se enmarcan dentro de una época (principios del siglo XX) en donde prácticamente el discurso propiamente indígena, de la boca de les indígenas, era escaso. Por eso se les llama “indigenistas” a estos autores, porque escriben en lugar del otro, y aunque en defensa de este otro, lo inferiorizan e invisibilizan al momento de hablar por ella/él, y no dejarles hablar por si mismes. Es decir, hablan en razón de la mudez del/de la otro/a.

Dicho esto, el discurso anticolonial y antiracial (que tenga más altura de miras, profundidad y proyección política que el simple “antirracismo” de lxs punks y skinheads, que entienden su lucha contra el racismo como aporrear nazis) no ha reaparecido dentro del anarquismo y les anarquistas, quizás porque tienen cosas “más importantes” de las que hablar-pensar-actuar, como esxs anarco-sindicalistas y anarco-comunistas que piensan en autogestionar las fábricas en la revolución de 100 años más, o como les anarquistas antisociales y les nihilistas de hoy en día (de esxs que dicen “la gente es nuestra enemiga”), que no le interese cambiar nada más que sus propias vidas, a nivel individual, pensando que al hacer una barricada y combatir con el ejército del Estado uno/a se “libera” mágicamente por 10 minutos.

La verdad es que si resurge, o más bien, llega a desarrollarse este discurso anti-colonial y anti-racista en el anarquismo, debemos poner paños fríos en el asunto y evitar constantemente lo que ocurrió y ocurre en el marxismo: Utilizar a tal o cual comunidad explotada/oprimida (queer, indígena, campesina, siquiatrizada, lumpen, carcelaria, obrera, extranjera ilegal, pobladora, etc) para sus propósitos y plataformas de masas. Con horror he leído un comunicado de la revista de las juventudes guevaristas –“Nuestra América”-, que trata de homologar el proyecto del heterogeneo mundo de les explotades y oprimides en un proyecto político único: el socialismo autoritario en su versión stalinista latinoamericana (castro-guevarista):
Extracto de “El país mapuche vencerá” de la revista “Nuestra América”. (https://revistanuestramerica.wordpress.com/2014/09/15/el-pais-mapuche-vencera/)
“El camino será largo y la solidaridad internacionalista será un imperativo, una necesidad y un deber moral de todos los revolucionarios. Aquél día, el mapuche, el chileno, el argentino, el peruano, el colombiano, estarán juntos, unidos por las pertenencia a una misma clase trabajadora, tendrán un lazo histórico dado por la imperiosa necesidad de la revolución socialista”

El primer craso error que cometen les webaristas es posicionar la condición de clase como una condición de explotación y opresión mucho mayor a las demás condiciones; y además, como condición hegemónica y aglutinante, por el solo hecho de ser económica. Para el/la que conozca una/un mapuche asumidx como tal, sabrá que su condición de indígena perteneciente a la NACIÓN2 (y no a un PAÍS sacxs de wea) mapuche genera un apego afectivo, cultural e histórico mucho mayor que esa masa heterogénea de gente a la que llaman “clase”. Inclusive, dicho apego sigue existiendo en la ciudad, entendiendo que es una/un mapuche contemporáneo y no la figura idealizada y semi-bíblica del mapuche con el taparrabos en el primer escudo de Chile. Lo segundo es asignar un lazo histórico pre-determinado, que asume como proyecto común la revolución socialista. Nosotres nos preguntamos, con la evidencia histórica de la URSS y tantos países “socialistas” que cayeron ¿La revolución socialista autoritaria le dio libertad a los pueblos oprimidos? ¿Qué hay de les mogoles, les chechenxs, les afganxs, les ucranianxs, les letones y lituanxs, en la URSS? ¿Qué hay del Tíbet en la República “popular” China? Aunque les otorgaran libertad, el problema es otro: Dejemos que la comunidad explotada/oprimida específica (en este caso les mapuche) elaboren su propio proyecto de liberación; no les impongamos modelos occidentales (anarquismo, fascismo, socialismo) como solución a su situación de opresión; dejémosles, de una vez por todas, hablar y decidir por elles mismes.

Estamos de acuerdo, y probablemente muches mapuche lo estén también, la liberación de un pueblo-nación no está determinada por crear un Estado aparte de su opresor; un Estado con leyes, militares, policías, dictadura del voto y una jerarquía nacional. Pero muy probablemente ese no sea el devenir del pueblo mapuche si es que triunfa en su liberación nacional. El pueblo mapuche históricamente se ha organizado a través del parlamento, en contraposición al voto de la democracia representativa. En el parlamento las distintas partes integrantes de la comunidad discuten hasta llegar a acuerdos, hasta que el último peñi o la última lagmien pueda estar de acuerdo con lo que se zanje; esto, si bien genera parlamentos muy largos, impide que alguna/o quede fuera; así, históricamente les mapuche se han organizado en contra de la dictadura del voto, dictadura en la cual un 51% se impone perfectamente frente a un 49% -como ocurre en la Confech-

Y a este punto quería llegar: Gran polémica causó la expulsión (que no duró más de una semana) de la FEMAE de la mesa ejecutiva del CONFECH por parte de “el (léase con voz maligna) Bloque de conducción” (lxs partidarixs del Meo, o sea, Izquierda Autónoma; lxs hijitxs del OCL y Marcel Claude, que se hacen llamar “Frente de Estudiantes Leninistas”; y lxs hijitxs de la jota, Chávez y Meo, la “Unión Nacional de Estúpidos”), y les ya tan odiades jotoses. ¿Por qué ocurrió esto?: La justificación de los partidos leninistas fue que “no estaban presentes en las asambleas de la Confech”3. Claro, a estos partidos leninistas que obtienen las federaciones de sus universidades, les paga el papito o la mamita rector/a de universidad. En cambio, la FEMAE anda al 3 y al 4 juntando las moneas pa’ pegarse el pique desde el Waljmapu hasta Arica, para que se hable de domesticación gratuita4 y ni se toquen las demandas históricas de les estudiantes mapuche.

La FEMAE denunció entonces, en su Declaración Pública del 24 de mayo, lo siguiente: 5) “Respecto a la síntesis de la plenaria de hoy, varias federaciones, principalmente aquellas que poseen vínculo con el mundo indígena (pertenecen al contexto o tienen algún acercamiento), comprenden y tienen una clara postura a favor de nuestra permanencia en la “mesa ejecutiva”, que de acuerdo a los criterios de participación de estudiantes Mapuche, corresponden.

El resto de las federaciones, difícilmente pueden representar y defender las demandas educacionales Mapuche, además si así lo hicieran, sería una representación paternalista que ya es conocida en la política tradicional. Esta situación, la CONFECH la someterá a evaluación en las plenarias de las distintas universidades, cosa que no ocurrió cuando se tomó la decisión de bajar a la Federación Mapuche de Estudiantes, siendo según nuestro punto de vista, una decisión arbitraria y unilateral”

Finalmente, esta situación se pudo revertir, y la FEMAE logró subir nuevamente a la mesa ejecutiva de la CONFECH para tener vocería nacional. Cabe destacar que, más allá que nos posicionemos (les anarquistas, dejando fuera de antemano al FEL-OCL y todas sus fracciones y rupturas) en contra de la autoridad en todas sus formas, aunque se vista de estudiantil, la FEMAE ocupa la vocería de la CONFECH para tener un medio de comunicación masivo para sus demandas, que no son “más domesticación, gratuita y de calidad”, sino la desracialización y descolonización de los contenidos y mallas en escuelas, liceos y universidades; el desarrollo de la interculturalidad en los mismos; El Mapuzugun como Derecho fundamental del Pueblo Mapuche, y su implementación en instituciones de Educación Superior; Formación pluricultural y plurilingüe en todas las instituciones educativas superiores del país y en Wallmapu (Región Metropolitana, Maule, Bio-Bio, Araucanía, Los Lagos y de Los Ríos) ; Contar con instituciones educativas propias en los distintos niveles de la educación, “Universidad Mapuche para Wallmapu” con el fin decidir y proyectar a través de la educación el kimün e idioma del Pueblo Mapuche5. En pocas palabras, utiliza la CONFECH como plataforma política para instalar sus demandas.

De todas formas es cuestionable la inserción en espacios institucionales como la CONFECH, pero cabe destacar que la FEMAE no agrupa ni intenta agrupar a todes les estudiantes mapuche, a todas las lagmien y todos los peñis que estudian a lo largo de este asqueroso y repulsivo Estado, ya que esto sería prácticamente imposible; y evidentemente existen opiniones distintas, como la de Héctor Llaitul cuando realizó una entrevista para la revista La Chispa el 2012: “Dicho de otra manera, lo que están haciendo Wallmapuwen o FEMAE, es poner “la carreta delante de los bueyes”. Se enfrentan a la institucionalidad sin tener nada y el Estado los coopta, los hace jugar en su cancha. FEMAE, plantea el reconocimiento de la educación intercultural en las universidades y se suman a las reivindicaciones del estudiantado en general. Pero esta idea de la interculturalidad más que liberarnos, nos hace entrar a la institucionalidad y a confrontarla en desigualdad de condiciones.” 6

Frente a toda esta evidencia no nos queda otra que tomar posición y repensarnos a nosotres mismes y nuestro actuar como anarquistas. Pero esto no significa -¡cuidado!- imponer nuestras condiciones y nuestra visión de mundo al/ a la otro/a, sino comprenderle en su diferencia, en su condición particular de opresión y en su nivel de identificación personal, en este caso, con la nación mapuche a la que pertenece (por cierto, yo no me banco ese discurso nihilista al peo, que niega todo nivel de identificación y se caga en las raíces, en las tradiciones históricas de un pueblo, en su cultura, y en los niveles de identificación personal de cada cual con su raza, sexo, opción sexual, nacionalidad, clase, pobla, identidad política, etc). En ese sentido, debemos apañarles en sus luchas SIN LLEGAR A SER TAN BARSA Y AUTORITARIX como para apoderarse de sus propias luchas.

Es más, quiero recalcar que me parece excelente que tanto las compañeras feministas como los peñis y las lagmien generen organizaciones propias restrictivas a quienes son mujeres, homosexuales y mapuche respectivamente. Esto porque tanto en las organizaciones feministas como en las mapuche puede ocurrir que, al realizar una convocatoria abierta, se llene de hombres heterosexuales criollos a copar y por lo tanto cooptar el espacio, imponiendo su discurso y aplicando la lógica del indigenismo –hablar por la/el otra/o- en sus asambleas. Por otro lado, así como la liberación de les trabajadores a ser obra de les trabajadores mismes, lo mismo se aplica a los peñi, las lagmien, y les compas feministas (mujeres –heterosexuales, lesbianas y trans- y homosexuales). La solidaridad y el apoyo mutuo no incluyen la integración forzosa en una lucha particular.

¿Cómo podríamos colaborar entonces?, podemos colaborar cambiando en nuestras vidas, en nuestro entorno inmediato, y apañando en lo que les compañeres mapuche nos digan que hay que colaborar, ocupando siempre un segundo lugar invisible para no invisibilizar –como lo hemos hecho siempre- a los peñis y las lagmien. Y si generan organizaciones abiertas e inclusivas, colaborar sin tomar roles protagónicos; no generemos como ciertos grupos “anarquistas” soluciones occidentales y coloniales a sus realidades; no les critiquemos sus formas de actuar a menos que sean jerárquicas y autoritarias (que en el caso de los peñi, las lagmien y el feminismo más radical se da bastante poco). Tampoco digamos, si su organización es horizontal y antijerarquica, que son “expresiones del anarquismo”.

Los peñi y las lagmien se vienen organizando de esta forma (el parlamento) hace bastantes siglos antes de que Proudhon escribiera “¿Qué es la propiedad”? o Bakunin con otrxs tantxs levantaran la Internacional, no hablemos de “anarquismo prehistórico” (Cappelletti, aunque ocupa ejemplos principalmente europeos) o “la anarquía a través de los tiempos” (Nettlau), porque es imponer una realidad occidental-europea decimonónica en un mundo ajeno. Y recordemos que les madres y padres del anarquismo basaron sus escritos en una realidad pre-existente, en la comunidad humana y la naturaleza, no crearon de la nada. Así que más bien los peñi y las lagmien, como muchos otros pueblos indígenas y la propia naturaleza y el comportamiento societario de los animales (léase “El Apoyo Mutuo, un factor en la evolución” del choro Kropotkin) nos enseñaron a desjerarquizar, a solidarizar, a organizarnos en una comunidad amena y sin autoridad; y vaya manera en la que le respondemos, tratándoles como la mierda, negando su nacionalidad porque no falta la/el anarcx que niega todo y quiere nihilizar el mundo, y tratando forzosamente de integrarles a un proyecto europeo-céntrico.

También es una tarea de largo aliento descolonizar, desracializar y despatriarcalizar el anarquismo. Muchas veces en nombre del internacionalismo se introducen corpus y prácticas que en su mayoría vienen de la realidad europea y norteamericana, y de puros hombres. No es por caer en un localismo ni patriotismo, pero ¿Cuándo vamos a pensar en nuestra propia forma de practicar el anarquismo en el cono sur de América? ¿En qué momento vamos a aterrizar el anarquismo a nuestra realidad? ¿Cuándo vamos a pensar el anarquismo por nosotres mismes? Lxs compas del “Anarchist People of Color (APOC)” ya lo hicieron en EEUU, generando una red de organizaciones e individualidades anarquistas afrodescendientes, sumamente flexible, y enfocadas en desracializar el anarquismo, desracializar la sociedad, y la acción directa antirracista.

Como ven compañeres, la invitación está siempre abierta; abramos esa puerta infinita de la libertad y dejémonos de weás

Atte.
Un anarquista critico del anarquismo, que es siempre necesario

(¡Maldita ortodoxia! Pium! Pium! Pium! Muere! Muere! Muere!)

Notas:

1.- En muchas universidades, las secretarías no son precisamente espacios de ejercicio de autoridad, sino espacios de participación de base –abiertos- donde se problematizan distintos conflictos a nivel interno y externo, para conseguir logros concretos y generar un espacio de propagación de ideas y prácticas políticas. Por ejemplo, en la Facultad de Filosofía y Humanidades de la lucrativa, burguesa y masona Universidad de $hile, existen secretarías como la Sesegen (Secretaría de sexualidad y género), la Secretaría-Trawun de descolonización, etc.

2.- Aplíquese la tercera acepción de “nación” de la colonial y asquerosa RAE: “3. f. Conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común”. Para que les quede claro a los seudo-anarquistas que rayan en los baños de la universidad “me cago en los indígenas de la nación mapuche”

3.- ”La FEMAE no asiste a la Confech desde hace más de un año y el año pasado sólo asistieron a la plenaria donde se votó el plan de participación y este año sólo asistieron a la última reunión”. Valentina Saavedra, militante de la Izquierda Amarilla, y dictadora en la toma de casa central por ser presidenta de la FECH http://www.hoychile.cl/noticias/elciudadano/25/05/2015/confech-estudiantes-mapuche-fueron-expulsados-de-la-mesa-ejecutiva/20150525191845.html

4.- “De la misma manera, ponemos en evidencia la desigualdad de condiciones en la que nos encontramos en comparación a las otras federaciones de estudiantes, ya que no recibimos financiamiento de ninguna Casa de Estudios, lo cual dificulta nuestra participación constante en todas las plenarias” Declaración Pública FEMAE http://werken.cl/confech-discrimina-y-excluye-a-federacion-mapuche-de-estudiantes-de-sus-filas/

5.-http://federacionmapuchedeestudiantes.es.tl/Reivindicaci%F3n-de-Derechos-educacionales-del-Pueblo-Mapuche.htm

6.- http://hommodolars.org/web/spip.php?article4674 Cabe destacar que Héctor Llaitul se refiere a la FEMAE del 2012, que dista mucho de la postura que asumen en el congreso refundacional de la FEMAE del 2014.

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Un pensamiento en “Descolonización: La CONFECH y la FEMAE. ¿Qué podríamos decir les anarquistas al respecto?

  1. ****Atención-atención: Como señalé en la nota número 6; la FEMAE del 2012 tiene poco que ver con la actual. Es verdad, a fines del 2012 estudiantes mapuche de la concerta la permearon -típico de los planes de les jotoses y les concerta- y empezaron a hacer carrera política, por eso entró en crisis y se armaron polémicas. La FEMAE que se refundó el 2014 es totalmente distinta, no tira ni cagando pa concerta, jota, ni siquiera pa’ izquierda autónoma, une, fel o neo-mirismo universitario. Bastaría con ir a un par de charlas o leer un par de comunicados de la FEMAE para darse cuenta. Sobre la discusión si hay que introducir o no el mapuzungun y la descolonización en el currículum, es otro tema que también genera divisiones dentro del mundo mapuche.

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