Teletón: Solidaridad, espectáculo, endeudamiento, dictadura y Control Social

Escrito por Magnicidio Espinoza
Extraído de Metiendo Ruido

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Después del 11 de septiembre se hizo urgente reconfigurar los modos de vida de la generalidad de la población. La tortura, los golpes y la represión nunca son suficientes para subyugar a la sociedad, siempre sera necesario crear nuevas subjetividades que hagan (en lo posible) innecesario tener que golpear al esclavo y soportar sus gritos; sonidos que podrían alertar a los otros esclavos y desatar una posible rebelión. El sistema siempre intentara ser lo mas sutil posible en sus mecanismos de control social, intentara evitar el golpe y propiciar la sumisión voluntaria del esclavo.

Los militares que tomaron el poder sabían golpear, torturar y asesinar, pero no tenían las herramientas para generar nuevos patrones culturales en la población. Estos últimos son generados (en las sociedades contemporáneas) por diversos factores, entre ellos encontramos la labor fundamental y decisiva de los medios de comunicación. ¿Qué paso con los medios de comunicación para la dictadura?

Las radios, las editoriales, los periódicos, las revistas y cualquier otro canal de comunicación no partidario del régimen fue eliminado. Los canales de televisión, por su parte, estaban regidos por las universidades, a excepción de uno que era propiedad estatal. El canal estatal paso a manos directas de la dictadura militar y los canales universitarios pasaron indirectamente a ser órganos del régimen ya que todas la universidades tuvieron, desde el golpe, rectores militares designados. Los bandos o informes militares (documentos doctrinarios del régimen militar) de la época hablaban expresamente que el rol de la televisión en la difusión de los ideales de la dictadura era preponderante y debía ser masificada a todos los sectores de la sociedad. Los milicos tenían claro que necesitaban apoyo y un buen aliado lo encontraron en la TV.

Antes de la dictadura la televisión aún era un medio de comunicación privativo debido a su costo. Sin embargo con la llegada de las políticas de apertura económica y las facilidades del crédito durante la dictadura su adquisición se fue haciendo mas expedita. Así la TV pasaba a ser un elemento indispensable en cada hogar, uno mas de la familia, un artefacto que podía brindar risas, fantasía e información en un mundo poblado por el miedo, la desconfianza y el horror.

La difusión de la televisión resulta importante para el régimen en tres aspectos. En primer lugar genera practicas asociativas ligadas al espacio privado, formas de asociarse con nuestros pares en la tranquilidad del hogar. De esta manera las y los individuos se alejan del espacio publico, posible terreno para encontrarnos con el otro, reconocernos mutuamente y elaborar estrategias colectivas capaces de subvertir el orden tan preciado por el régimen. En segundo lugar porque configura una serie de valores apetecidos por el mercado: consumismo, obediencia e individualismo. Tercero porque entrega los mensajes requeridos por el régimen: criminalización de cualquier acto de disidencia y transmisión de informaciones oficiales.

Durante los años 70 y principios de los 80 fueron predominantes los programas en donde se transmitía un show directamente desde un cabaret, teatro o restaurante, en donde diversos cantantes internacionales se presentaban frente a familias de clase alta que gozaban sentadas del espectáculo. Los shows de bailes y la programación traída desde estados unidos también eran comunes en la época acrecentando la implantación e los patrones y valores de vida de Gringolandia. Todo este espectáculo venia a maquillar la situación y generar miserables paliativos culturales. La televisión entregaba una imagen idílica de la realidad, sin pobreza, represión o desorden. El mismo festival de viña se transformó en una especie de Hollywood criollo, en donde se paseaban la gente linda y famosa por rojas alfombras e iluminados escenarios.

El año 78 surge la Teleton de la mano de Don Francisco, animador de televisión que desde 1962 animaba el exitoso programa “Sábado Gigante”. El impacto de la Teleton en la época puede parecer marginal, sin embargo es claro que la campaña es portadora de toda una filosofía e ideología tras sus espaldas.

La Teleton se articulaba como una campaña de justicia social e igualdad para los “marginados”, en este caso los discapacitados. Esta reivindicación pasaba mediante el aporte de las empresas y la sociedad civil, los cuales se preocupaban de solucionar la “injusticia” en Chile. Sin embargo se olvidaban de todas las otras injusticias en el país. La nueva campaña, completamente televisada, solo mostraba el dolor de los lisiados, pero en ningún caso el horror de los torturados o desaparecidos. El problema de los discapacitados se transformó en espectáculo y el espectáculo hipnotizó a tal punto que hizo olvidar el hecho de que vivíamos en un país regado de sangre.

Por otro lado la Teleton inaugura la función redentora del dinero, la capacidad de este último de transformarse en el salvador de los problemas sociales. Ahora todo era un asunto de plata y para ser solidario había que donar billetito. Pero no solo había que donar, sino que había que comprar. De esta manera la solidaridad se transformaba en un acto de consumo. La solidaridad es ahora un acto de deliberación individual del sujeto consumista, ya no es un acto social colectivo de apoyo mutuo, cooperación y complementariedad con el otro. Ahora puedo ser solidario con el otro depositando unos pesos, ni siquiera tengo que verle los ojos.

Así vemos como el espectáculo y el consumo figuran como pilares fundamentales de una campaña que pareciera solo tener la linda tarea de ayudar a los discapacitados. Nos centraremos brevemente en el segundo pilar: la ideología del consumo. Es necesario recalcar que la proliferación de malls y el actual espiral consumista que vive nuestro país, en donde las personas buscan llenar sus carencias afectivas, espirituales, sociales y de autoestima mediante el consumo no siempre existieron. Sino que es una practica instalada durante la dictadura a través de diversos dispositivos de control económico y social.

Con anterioridad a la dictadura la gente no estaba acostumbrada a mas de 2 o 3 marcas de productos, no existían los mega centros comerciales y la gente no gastaba su tiempo libre vitriniando o haciendo shopping. Sin embargo durante la dictadura empezaron a llegar productos del extranjero de forma masiva debido a las políticas de apertura económica. Pero los salarios no crecían y la mayoría de la población vivía una situación de extrema precariedad económica y pobreza. ¿Que hicieron entonces los economistas para hacer exitoso un modelo insostenible?… ¡Invocaron al crédito!

Era necesario dar créditos a las familias y endeudarlas para que consumismo-13compraran artículos que no necesitaban. Tenían que crear las subjetividades culturales que hicieran que la gente aceptara ponerse la soga al cuello frente a los bancos. Lamentablemente los militares no podían volver a poner una metralleta en el rostro de la gente para que pidiera los créditos, claro que no, ese trabajo debían hacerlo los medios de comunicación, la televisión y las campañas espectaculares como la Teleton.

Los medios, en particular la televisión, pasaron de medios de comunicación a medios de publicidad. La publicidad comercial se transformó en el principal aporte económico para los canales. La parrilla se lleno de comerciales que exhibían las flamantes nuevas mercancías y los programas de televisión solían incentivar la adoración a los productos con concursos que regalaban una plancha a la dueña de hogar o una bicicleta al regalón de la casa. Para mucha gente en esa época, tener acceso a esos bienes, ya dejaba de ser un sueño y podía convertirse en realidad. Ahora los pobres podían acceder a un televisor, una lavadora e incluso (si trabajabas muchisismo y tenias la ayuda de un buen crédito) un pequeño automóvil. Los sectores populares podían acceder a artículos que antes solo eran para los ricos. Pero este ascenso social era efímero, porque reforzaba la condición de sumisión de los trabajadores y trabajadoras de las clases populares ¿Por qué? Porque los créditos no son gratis y su pago depende de que el asalariado mantenga su trabajo por años e incluso décadas. De esta manera la o el trabajador hipoteca su futuro en el banco, se ve obligado a transformarse en un esclavo voluntario, ya que perder el trabajo le significaría no costear su deuda en el banco. Así el nuevo sistema tenia lo que buscaba: masas dispuestas a consumir para evadir su condición de pobreza y marginación, a la vez que clases populares endeudadas, o sea sumisas y obedientes al patrón.

Estas nuevas practicas comenzaron a desarrollarse con fuerza los años 80 y 81, cuando se empezó a masificar el crédito, dos o tres años después del surgimiento de la Teleton. Ahora los pobres, si es que no tenían plata, podían ayudar igual a la Teleton, al fin y al cabo podían endeudarse, de paso adquirir unas relucientes mercancías y como guinda de la torta sentirse solidarios con el prójimo.

Volvemos a insistir que estos cambios en los patrones culturales que siguen hasta hoy con niveles obscenos de consumismo no fueron solamente impuestos por el terror y represión de las armas dictatoriales, sino que principalmente mediante los aparatos de control social blandos como los medios de comunicación, en particular la TV, los cuales insertaron año a año la subjetividad del buen y sumiso asalariado consumidor. Sin duda que la repre fue indispensable para despejar el camino a estos mecanismos, por ejemplo mediante la anulación de los sindicatos, pero es necesario entender que fueron principalmente los medios los que moldearon las subjetividades y fueron ellos quienes perduraron aún llegada la transición a la democracia. Porque las armas se “guardaron” el 89, pero la televisión siguió prendida en todos los hogares y los malls proliferaron como nunca en todo el territorio chileno.

Situo como hecho paradigmatico de este nuevo comienzo en las subjetividades de la población la afamada campaña de la Teleton por ser pionera en conjugar el acto consumista con la liberación moral del individuo, ya que la población entró en la lógica del comprador solidario, el amante de las mercancías, pero responsable y moralmente depurado. En el fondo es una manera fabulosa de vendernos la enfermedad y la cura a la vez, aunque no nos demos cuenta que la enfermedad es bastante mas potente que la mediocre medicina que nos ofrecen. A su vez la Teleton se configura como un hecho mediático televisado en donde se potencian las figuras del espectáculo, entendido este ultimo como una relación social mediatizada por imágenes. De esta manera mediatizaron, entonces, la hermosa relación social de la solidaridad a través del consumo de las marcas de la Teleton, imágenes espurias que nos hicieron y nos hacen vernos mas solidarios en un mundo que cada vez opta e mayor medida por los valores individualistas, competitivos y superficiales.

En conclusión y resumiendo podemos decir que en dictadura la TV y las campañas espectaculares como la Teleton generaron, con la complicidad estructural de un sistema represivo, los patrones culturales para conformar el nuevo sujeto social que necesitaba la sociedad despolitizada que se intentaba construir: el consumidor. La realización social del nuevo individuo permeado por la ideología del espectáculo y el consumo pasa necesariamente a través de la adquisición de mercancías que le permitan tener un espacio dentro del nuevo imaginario construido por el miedo y los medios de comunicación. La adquisición de las mercancías, en una sociedad con altos grados de pobreza producto de la des-industrialización y las políticas de shock neo-liberales, pasa necesariamente por conseguir un crédito en instituciones bancarias. El endeudamiento producido por el crédito genera un sofisticado mecanismo de control social que hace sumiso al asalariado, ya que este ultimo necesita conservar su empleo, la mayoría de las veces precario en términos salariales y de condiciones de trabajo. La dureza de las condiciones laborales del asalariado es compensada con la amabilidad de las nuevas relaciones de consumo que le permiten adquirir mercancías que antes eran privativas de las clases acomodadas de las sociedad. Por otro lado el modelo permite que seamos solidarios a través del acto del consumo, lo cual inaugura la función redentora del dinero, adquirir mercancías es un nuevo depurador moral del individuo. La conjugación entre sistema represivo, imposición del espectáculo y la TV como articuladores del consumo, endeudamiento y la función redentora del dinero permite que la sociedad de la mercancía se desarrolle con tranquilidad hasta nuestros días.

Un resiente estudio de el PNUD establece que las actividades que mas realizan los chilenos y chilenas en su tiempo libre es ver televisión y salir a comprar. Si lo pensamos, esta es la realización de la utopía de la Teleton y don Francisco, tener a millones de individuos preocupados de estas dos actividades. Dos actividades que además pueden efectuarse por una causa noble y solidaria. La cruzada que unió a las familias chilenas durante años de terror y represión mediante el fomento del consumo y una programación de televisión basura hizo bien su trabajo, sino miren la punta del costanera center, casi casi toca el cielo.

Aunque 20 años después de llegada la “democracia” hoy se vean los primeros cuestionamientos colectivos a la sociedad de consumo, aún estamos en pañales, la subjetividad creada por el miedo y el espectáculo en dictadura sigue aún presente. Porque hubo un 60% de abstención en las ultimas elecciones, pero les podría asegurar que todos los malls del país continuaron llenos, la gente comprando y luego llegando a sus casas para pender la televisión, mala cosa, muy mala cosa.

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Un pensamiento en “Teletón: Solidaridad, espectáculo, endeudamiento, dictadura y Control Social

  1. Si bien existen bastantes y buenas críticas hacia el show-negocio de la teletón, como esta de MR, poco se analiza el asunto de la discapacidad misma, de cómo esta es fruto de la relaciones sociales capitalistas y no un mero conjunto de características físicas o psicológicas determinadas. Aquí un texto al respecto: “Comunismo: El movimiento real para abolir la discapacidad”. http://el-radical-libre.blogspot.cl/2015/11/discapacidad-capitalismo-y-comunismo.html

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