Las niñas y niños no son el futuro, son su propio pasado y presente.

Postfacio del libro “Cómo educa el Estado a tu hijo” de Julio Barcos.
Escrito por Maximiliano Astroza–León, Agosto 2015. Santiago de Chile

Nota de La Boina: Comienza otro año escolar, en donde tenemos dos sistemas educativos; el Estatal (o mal llamado público) pensado en la disciplina y crear buenos ciudadanos, y por otro lado la educación privada en donde se piensa en construir a los/as niños/as en empresarios, emprendedores, abogados y gerentes.
 
Todo esto bajo un prisma adultocentrista de como debe ser la vida de las/os niñas/os en algún futuro, pero siempre pensando desde la óptica del adulto hacia las niños. No desde los niñas hacia los niñas.
 
“Las niñas y niños no son el futuro, son su propio pasado y presente” es el posfacio escrito por Maximiliano Astroza-León, en el libro “Cómo el Estado educa a tú hijo” del profesor anarquista Julio Barcos. En donde no solo se crítica al sistema escolar actual, sino que también propone otro tipo de educación “no sólo como práctica instructiva institucional, sino comunitaria, que rescata la solidaridad en tanto es colectiva, que desarrolla la personalidad en tanto valida al individuo.”

sala de clases

Las niñas y niños no son el futuro, son su propio pasado y presente, por Maximiliano Astroza-León

Los niños son el futuro de Chile, dicen quienes poco piensan en las niñas y niños. Me porto bien en casa y también en el jardín, canta la letra de una conocidísima canción, cuando se trata de obtener premios y beneficios a cambio de una obligación. Estudia una buena profesión, que te recompense con dinero y fortuna, para que cuando anciano tengas dónde caer muerto, y no seas un fracasado o una mantenida. Frases que se suman unas a otras, para construir un sistema educacional al cual todo adjetivo , tal como autoritario o rígido, no se revela del todo; ideas que se concretizan en asientos duros de los cuales no se pueden pararse estos alumnos que deben estar en silencio y sin moverse; salas cuadradas o salones preparados para las exposiciones del director de la Unidad Educativa, UE, cual Unidad Militar, UM, en fiestas patrias, religiosas, aniversarios y un cuanto hay, promueven valores que endurecen los corazones de las niñas y niños; argumentos todos que avalan los cuarenta y cinco minutos -hora pedagógica-, en los cuales el docente debe realizar la clase para la cual se le pagan $13.500 pesos o un poco más: dejar un café a medio beber en la mesa llena de guías y pruebas por revisar, apurar el paso para pescar el libro de clases, el libro del estudiante – que contiene los contenidos de la lección-, el libreo del profesor -que contiene las actividades sugeridas/obligatorias por el Ministerio-, llegar a la sala de clases, dar gritos para que cada alumno y alumna limpie su lugar de trabajo, tome lugar, salude a su profesor, se siente, saque sus materiales de trabajo al tiempo que el docente pasa lista, pide justificados de inasistencia, revisa y completa el leccionario, se dirige al pizarrón para comenzar con la lección del día… o tal vez interrogue, pues en dos días debe tener al menos una calificación más, quedan pocas semanas para el término del año escolar. Cuarenta y cinco o noventa minutos para los cuales los escolares se prepara, cumpliendo con la obligación de ir a la escuela entre las 08:00 y las 16:05 horas, con las tareas o actividades, repitiendo las materias, respondiendo pruebas, ensayando rutinas. Horas en que padres y apoderados se ilusionan con los resultados de sus hijos, si éstos son mejores que ayer, tienen mejores calificaciones que las de los otros, de los hijos de sus vecinos o de los jefes… si cumple con los requisitos para ascender en la escala social. Una sociedad que concibe la educación como un factor productivo, tal como la tierra, el trabajo o el capital.

Y no es sólo el director o el docente que adolecen de espíritu renovador, el Estado también continúa desarrollando formas de perpetuación de su poder, sea a través de la violencia material como la violencia simbólica, travestida esta última no como carga sino como deber del ciudadano, del buen ciudadano, que se manifiesta, por ejemplo, en la obligatoriedad de la enseñanza, especialmente de las niñas y niños pobres, por que digamos también que no es lo mismo ser alumno de familia pobre que de familia rica. En este sentido, las leyes de obligatoriedad fueron celebradas a lo largo del continente y perfeccionadas a lo largo del siglo pasado, en términos de cobertura educacional, pensando en la erradicación del analfabetismo y la estandarización de conocimientos que posibilitaran en desenvolvimiento de la mano de obra en ciertas labores, como también de insuflar en las gentes un espíritu, que pasa popr encima de la lucha de clases y se instala en el patriotismo o chauvinismo. Así, las metamorfosis producidas al interior de las instituciones educativas en términos de infraestructuras, materiales educativas e incorporación de tecnologías, a la par de modificaciones determinadas en los planes y programas de estudio -tanto en los alumnos como en la formación de profesores de todos los niveles- en los contextos de políticas públicas gubernativas que han marchado la historia política de América Latina en el siglo XX, reflejan la diversidad de proyectos culturales subordinados a los valores de la élite: desde el individualismo neoliberal al colectivismo estatista, desde el conservadurismo religioso al laicismo radical.

De allí que los hilos que unen las metamorfosis descritas tienen un factor común de pocas veces señalado: la sumisión de la infancia y la juventud como valor positivo ante las decisiones adultas; la negativa ante su creatividad y el apartamiento de su visión de mundo, tomando como centro los arbitrajes de la mujer como madre que cría, y del hombre que deposita su legado en estos seres formados, trasvasijando en ellos todas sus cualidades y defectos.

Julio Barcos

Lo dicho hasta aquí no es nada nuevo, nada revelador. Julio Barcos hace casi un siglo desentraña alguno de los tabúes pedagógicos que poco o nada se mencionan en las actuales escuelas de Educación: el maestro NO educa, si es que logra algo, con mucho entrega instrucciones; las niñas y niños se pertenecen a SÍ MISMOS; la educación, como práctica humana es DE TODAS las personas, no le pertenece a grupos (profesores, gobiernos, empresas, partidos, religiones, grupúsculos). Sin embargo, un aire nuevo, no tanto en la sustancia, sino en el ánimo y su aplicación, hemos visto posicionarse: la comunidad autoeducativa.

La educación no sólo como práctica instructiva institucional, sino comunitaria, que rescata la solidaridad en tanto es colectiva, que desarrolla la personalidad en tanto valida al individuo. Saberes y sabores del conocimiento, que en su pluralidad logran revalidad las alternativas de enseñanza que cada pueblo ha ido construyendo en relación a la naturaleza: de oficios, formas de alimentación, de ocupación de materiales y manufacturación. Educación contextuada, pero que está abierta y en relación a aprendizajes del mundo, valorando los elementos que contribuyan al equilibrio y que tiendan a la felicidad.

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Cómo educa el Estado a tu hijo – Nadar Ediciones

Junto a los diseños instruccionales, son los modos evaluativos los que también forman en el círculo del sistema educativo. Esto último ha significado desde la época en que fue escrito Cómo educa el Estado a tu hijo hasta ahora, en forma particular para el maestro y maestra, la transformación de éstos en proletarios intelectuales. Esto significa que el magisterio es docencia subordinada a normas establecidas por instituciones estatales, religiosas, capitalistas, que baja la mirada ante la estandarización de objetivos, planes, programas de estudios y evaluaciones. Se vacía de contenido la palabra maestro. No se otorga sentido a la acción dialógica de aprender y se coloca el acento en calificar. A la sazón, en buenos y malos. Alumnos y profesores que logran resultados, no importando el sentido de éstos. ¡Maestra, Maestro: por cada prueba que corriges, por cada minutos invertido en enseñar la historia del conquistador, hemos perdido valiosos instantes de una educación como acto comunitario, libertario y de justicia social!

Por lo tanto, en los aprendizajes son los juegos, alegrías, y amistades, y también los fracasos, dolores y obstáculos, los elementos consustanciales e indisociables. Pan e instrucción en el verdadero progreso, señaló Élisée Reclus. Y en gran parte estamos de acuerdo con él, abiertos siempre a ajustar aquella apreciación cada tiempo tiene su ritmo, cada generación provoca sus preguntas, y tal vez sea nuestra generación la que deba preguntarse por la comunidad autoeducativa. Si por intermedios de la educación se libera una persona, solo una, ha habremos ganado una oportunidad para todos y todas en la realización del ideal del buen vivir, de la felicidad, de la libertad y de la igualdad.

 

Maximiliano Astroza-León

Agosto 2015, Santiago de Chile

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Un pensamiento en “Las niñas y niños no son el futuro, son su propio pasado y presente.

  1. Mi nombre es Fernando Harms y estoy interesado en comunicarme con Maximiliano Astroza-León.
    Soy descendiente de Francisco Reclus, hermano de Elisee Reclus y me gustaría conocerlo.

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