Hitler: la mentira como sistema político

Escrito por el historiador Rudolf Rocker
Extraído de Revista Erosión N° V, Primavera del 2015

Nota: «Ante el crecimiento de movimientos nacionalistas en Europa, recordamos un texto publicado en los años 40 por el historiador Rudolf Rocker, donde en un ensayo sensillo señala como un movimiento liderado, por el orador mas importante de la Alemania de los años 30, cautivaba a las masas de alemanes: La Mentira. Sin mencionar la emotividad que nublo toda razón. Hace 80 años atrás. Hoy nos vemos inmersos con nuevos grupos nacionalistas, islamofobos, donde fomentan el odio tanto en Europa, EEUU y America Latina. Con una clara complisidad de los grupos liberales. Que al ver estos movimientos prefieren callar o criminalizar a quienes quieren detenerlos. Como en el caso de EEUU donde liberales tratan a los «anti-fascistas» como «fascistas». Estúpidos liberales. »  (septiembre/ 2017)

Hitler, o la mentira como sistema político

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Helmuth von Gerlach, sincero demócrata alemán, llamó al periodo de la pasada guerra mundial la “gran época de la mentira”. Tenía razón. Pero finalmente toda guerra es un periodo de mistificaciones. Aunque no sea más que por el hecho que el adversario sólo en raros casos valoriza justamente al enemigo. Para hacer la guerra se requiere el odio, y el odio no fue nunca amigo de la verdad. El odio es ciego. Con frecuencia cree expresar una verdad, pero sólo se trata de una mentira. Se puede mentir sin ser un mentiroso. En el hombre que odia se oscurecen los conceptos, no puede distinguir lo justo de lo injusto y por ello suele convertirse en mentiroso ante sí mismo y ante los demás.

Pero la actual guerra mundial no es “el periodo de la gran mentira”, sino “la época de los grandes embusteros”, de los embusteros que mienten con plena conciencia y han hecho de la mentira una religión. Hitler es el organizacor de la mentira, el hombre que miente por principio, porque la verdad es su peor enemigo. En su libro Main Kampf ha expuesto todo un sistema de la mentira y ha recomendado a sus adeptos emplear siempre mentiras grandes, porque las pequeñas se gastan rápidamente y pierden su eficacia. Pero la gran mentira triunfa por su monstruosidad; desconcierta a los hombres de tal modo que acaban por no pedir pruebas y quedan como aplastados simplemente por la magnitud de la mentira. Se puede negar a Hitler toda cualidad superior, pero sería injusto disputarle la gloria de haber sido el mayor mentiroso de todos los tiempos. Cada palabra pronunciada por él surigió del pantano de la mentira; cada promera que ha hecho, fue una mentira consciente y planeada de antemano; cada apretón de manos cambiado con sus aliados estaba impregnado del aliento pestífero de la mentira. Fue el hombre que escribió en su libro:

“No se olvide jamá que los gobernantes de la Rusia actual son delincuentes comunes manchados de sangre, que son como una escoria de la humanidad, los cuales, favorecidos por las condiciones de una hora trágica, se adueñaron de un gran Estado, estrangularon con salvaje sed de sangre a millones de intelectuales dirigentes y ejercen, desde hará pronto diez años, el régimen tiránico más cruel de todos los tiempos. No se olvide tampoco que los mandatarios pertenecen a un pueblo que asocia en una rara mezcolanza la crueldad bestial con un arte incomprensible de la mentira, y que se siente hoy más que nunca llamado a imponer su opresión sangrienta al mundo entero. No se olvide que el judío internacional, que domina hoy absolutamente en Rusia, ve en Alemania, no un aliado, sino un Estado consagrado al mismo destino

Pero no se pacta con un socio cuyo único interés consiste en el exterminio del otro. No se pacta con sujetos para quienes ningún pacto sería sagrado, pues no viven en este mundo como representantes del honor y de la veracidad, sino como representantes de la mentira, el engaño, el robo, el saqueo, el asalto.”

Y el mismo hombre que ha escrito estas líneas, pactó con los “mentirosos, delincuentes, ladrones, asaltantes, judíos” que habían leído sus palabras, un convenio contras las “potencias imperialistas” de Occidente, que querían “apoderarse del dominio mundial bajo la dirección de los judíos”.

Y gritó a los “piratas ingleses”:

“Las relaciones de Alemania con Rusia están firmes y cimentadas sobre una línea que determinan claramente los intereses ruso-alemanes. Todas las esperanzas de Inglaterra sobre una tensión entre Alemania y Rusia son simplemente infantiles. He resuelto con Stalin para siempre los límites de las esferas de intereses de nuestros países”.

Resultado de imagen para hitler stalinEl pacto con los “representates de la mentira, del engaño, del robo, del saqueo y del bandatismo” era un pacto sagrado, ante el cual había de sucumbir “la dominación mundial del judaísmo”.

Unos años más tarde penetraron los ejércitos de Hitler en Rusia y comenzaron la guerra sagrada contra “los sujetos para quienes ningún tratado sería sagrado”, como dijo Hitler, el único que sabía apreciar la santidad de los convenios. “El hombre vuelve siempre a su primer amor”, dice un proverbio francés. Hitler vuelve a la “cruzada contra el bolchevismo”. Desde Berlín resuena por el mundo entero: “Luchamos por la civilización cristiana del occidente contra el ateísmo de la Rusia soviética”.

El fanatismo es uno de los peores fenómenos de la vida espiritual del hombre; pero mientras es movido por una convicción sincera, es sumamente comprensible, como lo es una enfermedad contra la que se puede aplicar determinados remedios. Pero los héroes del llamado Tercer Reich no son siquiera fnáticos sinceros, sino fríos representantes del principio del poder, para quienes todo medio es bueno si les ayuda a alcanzar sus finalidades. En los libros y en los artículos de los llamados teóricos racistas fueron calificados los japoneses como “monos amarillos del Asia”; pero cuando esos “monos amarillos” fueron importantes para la política de Hitler, descubrieron los “sabios racistas” que los japoneses proceden de un pueblo ario y por consiguiente están llamados a tomar en sus manos, en el nuevo orden de las cosas, la dirección de Asia. No hablamos de las grandes masas de hombres extraviados, atraídos por semejante movimiento o llevados a él por la fuerza. Pero jamás hubo en la historia un movimiento cuyos portavoces espirituales vivieran tan plenamente en la mentira como los representantes del Tercer Reich.

Hitler no ha pronunciado en su vida una verdad, ni siquiera en sueños. Comenzó su dominio con la mentira del incendio del Reichtag; ensalzó la filosofía de la mentira como medio político contra sus supuetos enemigos. Fue mistificados contra Röhm y contra todos los que le habían ayudado a subir al poder. Tiene todo un ejército de mistificadores profesionales como Goebbels, Rosenberg, Ley, Himmler, Streicher, Esser, Kube y centenares más soldados por el mundo; pero de todos los embusteros fue él siempre el más perfecto. Toda su política hacia dentro y hacia afuera fue una mentira única. Ha mentido siempre del modo más repulsivo cuando llegó a él el “espíritu de la verdad”. Todo aquél a quien hizo una promesa fue señalado por el destino. Todo el Tercer Reich es un reino de la mentira y de los mentirosos. El capricho inmoral de Goya: “Murió la verdad”, parece dibujado para él. El Tercer Reich de Hitler ha nacido de una mentira. Su último suspiro será una mentira, y será ahogado por ella.

Bibliografía:

          • Rocker, Rudolf. La Segunda Guerra Mundial: interpretaciones y ensayos de un hombre libre. Traducción de Diego Abad de Santillán. Buenos Aires, Ed. Americalle: 1943. Página 179-182.

            Rocker, Fermin, 1907-2004; Rudolf Rocker (1873-1958)

El autor: Rudolf Rocker (1873-1958)

Fue un historiador, nacido en Berlín, donde joven le interesó la politica, y logró no solo participar, sino que ser un gran activista anarquista.

En el año 1933, arrancando de la Alemania Nazi y su «delirio racista», Rocker lleva hacia los Estados Unidos, en forma de manuscrito, el libro «Nacionalismo y Cultura«, «una monumental obra de filosofía social«, según el historiador argentino Ángel Cappelletti. (Erosión: 2015)

También es autor de un breve folleto titulado: «¿Porque soy anarquista?» que sin lugar a dudas recomendamos leer.

 

 

1 comentario en “Hitler: la mentira como sistema político

  1. Pingback: Josef Goebbels, por Rudolf Rocker | Periódico Anarquista: La Boina.

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