Entrevista: Sobre anarquismo cristiano

Sobre anarquismo cristiano:

Entrevista a Alexandre Christoyannopoulos

jesua anarquista 2

Entrevista, traducción y notas a cargo de Pedro García Guirao
Extraído de Erosión, Revista de pensamiento Anarquista N°3, 2013
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ACristoyannopoulosDe origen francés y griego, el Dr. Alexandre Christoyannopoulos creció en Bruselas aunque lleva viviendo en el Reino Unido casi desde 1997. En University of Kent estudió Economía, Relaciones Internacionales y Estudios Europeos, y por último, Ciencias Políticas y Religión. Comenzó a trabajar en University of Kent y en Canterbury Christ Church University. Desde septiembre de 2010 es profesor de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en la Loughborough University. Ha publicado Christian Anarchism: A Political Commentary on the Gospel (2010); en 2014 aparecerá su Leo Tolstoy’s Political Thought. Y ha editado un tercero: Religious Anarchism: New Perspectives (2009). Entre sus artículos destacan: “Jesus Christ against the Westphalian Leviathans: A Christian Anarchist Critique of Our Coercive, Idolatrous and Unchristian International Order”; “Leo Tolstoy on the State: A Detailed Picture of Tolstoy’s Denunciation of State Violence and Deception”; “Turning the Other Cheek to Terrorism: Reflections on the Contemporary Significance of Leo Tolstoy’s Exegesis of the Sermon on the Mount” y “Love, Justice, and Social Eschatology.” Si deseas conocer más acerca del trabajo del Dr. Alexandre Christoyannopoulos puede visitarse su página web: http://www.lboro.ac.uk/departments/phir/staff/alex-christoyannopoulos.html

– Para empezar, a la luz de su polifacética formación académica, ¿de dónde le viene el interés por el estudio del anarquismo religioso?

Christoyannopoulos: Pues me llegó de manera gradual. Mis estudios universitarios me abrieron la mente a perspectivas más críticas sobre cuestiones políticas y, al mismo tiempo, comencé a interesarme por el fenómeno de la religión. Cuando empecé mi doctorado, en un primer momento quería estudiar la relación entre la religión y las estructuras políticas, por ejemplo, ¿tienen los países católicos una mayor tendencia a la centralización? O ¿muestran los taoístas una mayor tendencia a ser anarquistas? Y preguntas de ese tipo.

Después de presentar un esbozo de mis ideas me di cuenta de que el tema era demasiado general como para abordarlo en mi doctorado. Al día siguiente fui a un seminario cuyo nombre era: “¿Fue Jesús un teórico de la política?”El profesor empapeló la pizarra con versos del góspel y nos invitó a reflexionar sobre esa pregunta. Y pensé: “esto claramente es política, pero si lo es, también lo es de un modo anarquista especialmente por su condena a la violencia.” Así que seguí esa línea de investigación hasta Tolstoi, puesto que los libros de texto lo describen como el más famoso de los anarquistas cristianos (si no el único). Como no conseguía hacerme con ningún estudio de cierta extensión sobre el anarquismo cristiano de Tolstoi pensé que precisamente mi tesis podría cubrir eso. Pero Tolstoi dejó muchas preguntas sin responder (la cuestión de “al César lo que es del César”(1), la problemática presente en Romanos 13(2), la naturaleza de lo divino, etcétera), así que me pareció que sus puntos de vista sobre el cristianismo podían sucumbir fácilmente a las críticas enarboladas por aquellos que querían escapar de las críticas hirientes y de las que él nunca fue partícipe. En este tiempo fue cuando descubrí a Jacques Ellul(3), a Vernard Eller(4) y a John Howard Yoder(5); seguí ampliando mis lecturas con Dave Andrews(6), Michael Elliot(7), Catholic Workers [Movimiento del Trabajador Católico](8), entre muchos otros. Así que me decidí por mi último tema de doctorado: El entretejimiento de todos esos temas aparentemente deshilachados de los anarquistas cristianos, hacia un pensamiento lo más exhaustivo posible en forma de una teoría del anarquismo cristiano. Desde entonces, he encontrado si cabe más fuentes que podrían resultar relevantes… pero no puedes tratarlo todo en un doctorado… En lo que se refiere al anarquismo cristiano de Tolstoi, eso lo dejo para mi próximo proyecto.

– Hay quienes afirman que el anarquismo es, desde sus orígenes, una afirmación religiosa, ¿qué opinión tiene sobre semejante relación? ¿Acaso no resulta un tema muy controvertido y forzado?

-C: Sí. No sé hasta qué punto podemos comparar al anarquismo con una afirmación religiosa –así que sí que es bastante controvertido o provocativo decir semejante cosa– especialmente si tenemos en cuenta el tradicional anticlericalismo del anarquismo y su frecuente ateísmo. Epistemológicamente, religión y anarquismo son bastante diferentes –los que se describen a sí mismos como anarquistas llegan a conclusiones anarquistas después de haber llevado a cabo un exhaustivo análisis de la política mundial y no basándose en una revelación o en una creencia– por ponerle un ejemplo. Por supuesto, uno podría discutir que las afirmaciones religiosas pueden ser conclusiones precedidas de exploraciones intelectuales y emocionales, o también se podría sugerir que algunas veces los anarquistas pueden apoyarse en el anarquismo ciega y dogmáticamente. Pero me parece, al menos en mi opinión, que esos dos tipos de “afirmaciones, aunque comparables, tienen en última instancia raíces muy diferentes: la una está centrada en la justicia (o en la igualdad, en la libertad, o en ese tipo de preocupaciones sociales) mientras que la otra está centrada en cuestiones metafísicas, en la verdad, o en lo que Paul Tillich llama “preocupación última.”(9) La una es más estrictamente política, mientras que la otra es más metafísica. Por supuesto, se pueden encontrar coincidencias y similitudes, y para algunos las afirmaciones metafísicas y políticas (no menos importantes para los anarquistas religiosos, por ejemplo) están fuertemente conectadas, pero no es algo que siempre tenga que darse –al menos no explícitamente. Además, por cierto, estamos hablando obviamente de categorías muy amplias y de generalizaciones, entonces estoy seguro que podríamos encontrar excepciones válidas a lo que estoy diciendo. Pero en conjunto, creo que es más útil concebir las afirmaciones religiosas preocupadas por cuestiones diferentes a las afirmaciones políticas, incluso si estas últimas se basan generalmente en instancias metafísicas.

– Según su respuesta anterior y el libro que editó en 2009: Religious Anarchism: New Perspectives, ¿podríamos hablar a grandes rasgos de dos anarquismos religiosos: uno antiguo y otro contemporáneo? ¿En qué se diferencian?

-C: Supongo que sí, aunque nunca he tenido la intención de imponer una distinción demasiado estricta. Se puede argumentar de una manera bastante convincente que del anarquismo como filosofía política y como ideología sólo puede hablarse realmente desde la aparición del Estado Moderno y, de hecho, sólo cuando el término anarquismo se adoptó conscientemente como la descripción de una posición política. En ese sentido, sólo se puede hablar de “anarquismo” a partir del siglo XIX y, por extensión, eso también sería aplicable al anarquismo religioso. Cualquier cosa que le preceda pero que sostenga unas líneas similares entonces probablemente sería “proto”anarquismo o algo por el estilo. El siglo XIX nos podría proporcionar un punto de división entre el anarquismo religioso “contemporáneo” y pre-moderno o “antiguo”. Sin embargo, podemos encontrar muchos movimientos, sectas, individuos y otras cosas, a los que, ya desde hace muchos siglos, les movían preocupaciones similares a las que mueven a los anarquistas religiosos de nuestros días. Etiquetarlos como “anarquistas” podría resultar algo anacrónico, pero nos ayuda, podríamos decir, a entender sus inclinaciones políticas. Por lo tanto, mi intención no era imponer una distinción demasiado estricta entre ejemplos más antiguos y más recientes, sino más bien la de estructurar el libro en partes hasta cierto punto coherentes, de una manera que pareciera razonablemente justificada.

– En el caso del anarquismo español, el binomio religión-Iglesia Católica casi siempre ha sido identificado con la reacción y la contrarrevolución, ¿sucede lo mismo con las otras religiones? O dicho de otro modo, ¿es posible para el anarquismo religioso reconciliar religión (como conjunto de creencias) e iglesia (como una institución)?

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Dorothy Day. Militante de la IWW y fundadora del Movimiento del Trabajador Católico.

-C: En el contexto español, lo cierto es que hay buenas razones por las que a menudo la Iglesia Católica se percibe como contrarrevolucionaria. En muchos contextos, la Iglesia Católica claramente está del lado reaccionario del sistema. Pero esto no es necesariamente igual en otras iglesias: partiendo de los cuáqueros, pasando por los anabaptistas y muchos otros, hay bastantes ejemplos de iglesias más revolucionarias y de otros movimientos dentro delpropio cristianismo. Y para ser justos, incluso dentro de la Iglesia Católica uno podría señalar varias tendencias revolucionarias o al menos reformistas de tendencias izquierdistas, entre las que se encuentra la influyente “teología de la liberación”de América Latina. Dorothy Day(10), una de las fundadoras del Movimiento del Trabajador Católico, era también una devota católica, sin embargo, en muchos sentidos también era una anarquista. Así que, aunque las principales tendencias dentro del catolicismo hayan sido más bien “noanarquistas”, hay numerosos ejemplos de cristianos, incluyendo a los católicos, que han estado muy cerca del anarquismo. Puede que sean una minoría (tal vez sobre todo en España, por diversas razones históricas), pero no deberían quedarse fuera de la historia.

En cuanto a la reconciliación entre “religión” e “iglesia”, supongo que eso depende mucho de las definiciones. “Religión” es un concepto que claramente hay que definir. Usted hace alusión a una definición de la religión como un conjunto de creencias. Esto es discutible y, de hecho, suena bastante eurocéntrico o a primacía de la cultura occidental. Algunas definiciones se centran más en los rituales sociales de la religión, otras en un sentido más personal de la espiritualidad, otras en las funciones sociales de la religión, y así sucesivamente. Realmente es muy difícil de definir porque la mayoría de las definiciones terminan por dejar de lado ejemplos que a mucha gente le gustaría que se incluyeran (el budismo, por ejemplo) o, por el contrario, acaban incluyendo otros ejemplos que muchas personas podrían encontrar inadecuados (el fútbol, por ejemplo). Por otra parte, aunque menos discutido, el término “iglesia” puede tener matices muy diferentes también –por ejemplo, algunos han argumentado que, al menos inicialmente, “iglesia” significa un grupo de personas, por lo que en el contexto de los primeros cristianos o cristianos primitivos, serían las personas que se esforzaron en seguir el ejemplo de Jesús. En cualquier caso, sólo para unos pocos anarquistas cristianos es imposible reconciliar la religión como un conjunto de creencias con “la” (o “una”) iglesia como institución. Depende de lo que haga la institución, la forma en que colectivamente encarne y ejemplifique las “creencias” religiosas y cuáles sean esas “creencias.”

Como nota al margen, tengo la impresión que las iglesias (de hecho ¿tal vez todas las instituciones humanas?) se institucionalizan, tienden a hacerse rígidas, a transigir, a perder de vista el impulso que las llevó a su creación. Esto se aplica a las iglesias cristianas más pequeñas, o (especialmente) a las grandes. Cualquier comunidad radical (de nuevo, religiosa o secular) tiene que prestar atención a ese peligro de la institucionalización si quiere seguir siendo dinámica, inspirada y conmovida por lo que fue su impulso original. Pero sí, cuando una iglesia se ha institucionalizado, es corrupta, rígida o reaccionaria, sí, obviamente, parece difícil de reconciliar con las creencias en un tipo de religión anarquista.

– Gran parte de sus trabajos, por ejemplo: Tolstoy’s Political Thought (2012), The contemporary relevance of Tolstoy’s late political thought (2009) y, en cierto modo, Christian Anarchism: A Political Commentary on the Gospel (2010), están dedicados a la figura de León Tolstoi, ¿podemos considerar a este escritor ruso como padre del anarquismo religioso? ¿Cuál es su relevancia en nuestros días?

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León Tolstoi

-C: En las introducciones convencionales al anarquismo, Tolstoi es a menudo presentado como el ejemplo principal de este inusual tipo de anarquismo llamado “cristiano.” Su notoriedad en el momento en que se convirtió en un anarquista cristiano hacia 1880, ayudó a hacer famosos sus puntos de vista. Pero él no es el anarquista cristiano más típico, y dependiendo de la forma de ver las cosas, en realidad, tampoco fue el primero. No es el más típico porque sus puntos de vista sobre el cristianismo son bastante selectivos incluso para los cristianos radicales, como por ejemplo su rechazo a todo lo sobrenatural y ve a Jesús como el maestro más racional que ha recorrido el planeta. Y él no es realmente el primero, porque por poner un ejemplo, William Lloyd Garrison(11) ya defendía el anarquismo cristiano unas décadas antes, tal como reconoció el propio Tolstoi. Por otra parte, a lo largo de toda la historia del cristianismo muchas sectas radicales y heréticas, podría decirse que han defendido posiciones muy similares al anarquismo cristiano –por ejemplo las iglesias primitivas, Francisco de Asís, o los anabaptistas. Pero Tolstoi quizás sea el primer escritor con una audiencia tan amplia como para defender este punto de vista radical después del nacimiento explícito del anarquismo moderno con la aparición del Estado moderno. Y él inspiró a muchos. Muchos anarquistas cristianos desde Tolstoi, sin embargo, a menudo no se consideran a sí mismos tolstoyanos, ya que se encuentran incómodos con algunos aspectos de su pensamiento. Así que no estoy seguro de que podamos hablar de él como el “padre” del anarquismo cristiano”. Parece que sea más como el primer gran escritor anarquista cristiano de la época moderna.

En cuanto a su relevancia hoy en día, a veces me encuentro con personas que de repente me dicen que desde hace mucho tiempo se consideraban tolstoyanos. Por supuesto que Tolstoi es conocido sobre todo por sus obras de ficción, pero algunos saben de sus escritos anarquistas cristianos (y con ello me refiero a todos sus escritos más religiosos y políticos de los últimos 30 años de su vida) y muchos se han inspirado en ellos. En las décadas anteriores y posteriores a su muerte, se formaron, por ejemplo, un buen número de comunidades tolstoyanas en Rusia y en el extranjero. Muchas de ellas se vinieron abajo debido a los problemas frecuentes a los que se enfrentan las comunidades intencionales, pero muchas otras también fueron brutalmente reprimidas por las autoridades políticas, sobre todo durante la Rusia de Stalin. Así que las comunidades tolstoyanas o parcialmente inspiradas por Tolstoi son poco frecuentes hoy en día, a pesar de que los escritos de Tolstoi aún influyen en algunas personas. En cualquier caso, sus escritos siguen siendo bastante potentes y pertinentes en muchos contextos contemporáneos –siempre que se ejerza represión por parte del Estado, o se encuentren iglesias stablecidas, o violencia revolucionaria, por ejemplo. Y, por supuesto Tolstoi es famoso porque le inspiró a Gandhi la no-violencia, que a su vez inspira a muchos pacifistas y a los activistas no violentos de nuestros días. La influencia exacta que Tolstoi tiene hoy en día es, por lo tanto, difícil de medir, pero las corrientes tolstoyanas se entrevén en diferentes pensadores, activistas y en otras tendencias contemporáneas más amplias. Una identificación más precisa de esas tendencias, sin embargo, sigue siendo una tarea a tener en cuenta en futuras investigaciones.

– Entonces, teniendo en cuenta algunas de las obras de Tolstoi, ¿es posible catalogar a Jesucristo como “anarquista”?

-C: No se sorprenda si le contesto que“sí”. Tolstoi desarrolla un fuerte supuesto en el que Jesús, gracias a su categórico rechazo de la violencia, estaría implícitamente rechazando el Estado. Pero Tolstoi fue también muy selectivo en lo que extrajo del Nuevo Testamento, haciendo caso omiso a algunos de los pasajes más difíciles de interpretar. Sin embargo, donde Tolstoi fracasa, otros como Jacques Ellul lo pueden complementar, y creo que se puede argumentar afirmativamente, utilizando a Tolstoi junto a otros pocos autores, eso sí, que Jesús fue un primitivo tipo de “anarquista” (o por lo menos un “anarcopacifista”).

Para ilustrar este argumento, permítame señalarle algunos de los principales pasajes del Nuevo Testamento que parecen ir en esa dirección. El más famoso, sin lugar a dudas, es el Sermón de la Montaña(12), pero gran parte de su contenido se repite en muchos otros pasajes en los que Jesús, Santiago, Pedro o Pablo hablan de perdón, de ser siervos o de no juzgar a los otros –el Estado no hace nada de eso (o, mejor dicho, nosotros no lo hacemos a través de él)– y si lo logramos entonces el Estado de todos modos se convertiría en algo redundante.

También está la Tercera Tentación de Jesús en el desierto(13), una condena muy clara de la idolatría del Estado. O la Purificación del Templo(14), donde la acción directa de Jesús implica claramente una denuncia de la concentración y de los abusos del poder religioso, político y económico (y, por cierto, la mayoría de los anarquistas cristianos insisten en que la acción fue no-violenta). Luego también aparecen todas las amargas críticas de los fariseos como hipócritas a la hora de aplicar la ley divina; críticas que no parecen del todo inaplicables a algunas autoridades de la Iglesia de nuestros días. El Arresto de Jesús(15) y su posterior juicio también ejemplifican su actitud con respecto a las autoridades políticas y su crucifixión encarna tanto la condena de la violencia estatal como su alternativa indulgente para superarla. Después está el Libro de los Hechos, muchas de las Epístolas y, por supuesto, el Apocalipsis –en todos esos textos se pueden encontrar convincentes exégesis anarquistas cristianas. Dicho de otro modo, hay muchos pasajes, algunos de los que Tolstoi analiza muy bien, y algunos en los que otras voces anarquistas cristianas proporcionan útiles complementos a los de Tolstoi. En conjunto, creo que estos escritores elaboran un buen argumento, según el cual Jesús fue un anarquista.

– Por último, a modo de conclusión me gustaría pedirle unas breves reflexiones sobre el terrorismo promovido por el fanatismo religioso. ¿Qué tiene que decir el anarquismo religioso sobre esto?

-C: ‘Terrorismo’ es otra de esas palabras cuya definición genera disputas. Tal vez en lo único que se esté de acuerdo es en que se trata de una forma de violencia aparentemente ilegítima, por lo general en contra de un blanco fácil, que pretende afectar a una audiencia en búsqueda de algún tipo de cambio político. Todo tipo de fanatismos –no necesariamente religiosos– pueden promover eso. Me parece que para matar a otro ser humano antes tienes que deshumanizarlo, para pasar a verlo como esencialmente culpable o como la otra cara del “enemigo.” El anarquismo religioso no es un fenómeno único, pero al hablar de anarquismo cristiano (que, por supuesto, tampoco es un fenómeno único), entonces me parece que dado que el rechazo de la violencia es bastante central en su ideario, esto implica que desde una perspectiva anarquista cristiana el terrorismo sea simplemente algo erróneo: un método equivocado, con un enfoque equivocado para tratar de cambiar algo. Enseñar con el ejemplo es mucho más respetuoso y, dado que el cambio que se podría desencadenar tiene que venir de dentro hacia fuera, es posiblemente más potente y más constructivo que el cambio que se impone a través de la violencia. Entonces desde la mayoría de puntos de vista del anarquismo cristiano y, sin duda el tolstoyano es uno de ellos, el terrorismo es sólo otra desacertada puesta en práctica de la violencia en la búsqueda de una causa (ya sea buena o mala). Y desde una perspectiva tolstoyana, es precisamente en esta adopción de la violencia como método donde incluso las buenas causas pierden su valor, porque los medios violentos tienden a eclipsar las finalidades.

En lo que tiene que hacer con otros anarquismos religiosos, no todos condenan tan inequívocamente la violencia tal como lo hace el anarquismo cristiano, pero los anarquistas más religiosos rechazan el Estado porque es una forma de exaltación institucionalizada del poder humano, que para muchos anarquistas religiosos es una forma de idolatría. En cualquier caso, desde la perspectiva del anarquismo religioso, el tipo de fanatismo religioso que se pueda defender es diferente del terrorismo religioso que ha dominado las noticias recientemente, y que se basa en una visión diferente de los seres humanos y de la comunidad humana. Por lo tanto, no puedo hablar en nombre de todos los anarquistas religiosos ni tampoco cubrir su amplia variedad de perspectivas, pero me parece que la intolerancia y la deshumanización que lleva a los “terroristas” a herir y a matar a “blancos fáciles” es incompatible con el criterio adoptado por los anarquistas religiosos que al menos yo conozco. Concretamente, al hablar de los anarquistas cristianos en particular, a pesar de que se podrían describir como “fanáticos”, lo cierto es que podrían ser fanáticos no violentos –fanáticos en su compromiso por ejemplificar las enseñanzas de Jesús, un fanático en la denuncia de la injusticia, pero también un fanático que intentó entender, amar y perdonar incluso a aquellos que se ven obligados a herir a otros. En su método, por lo tanto, me parece que los anarquistas cristianos son casi lo opuesto a los terroristas religiosos.

Notas:

 

  1. En: Marcos 12:17, Lucas 20:25, Mateo 22:21.
  1. “Todos deben someterse a las autoridades públicas, pues no hay autoridad que Dios no haya dispuesto, así que las que existen fueron establecidas por él. Por lo tanto, todo el que se opone a la autoridad se rebela contra lo que Dios ha instituido. Los que así proceden recibirán castigo. Porque los gobernantes no están para infundir terror a los que hacen lo bueno sino a los que hacen lo malo. ¿Quieres librarte del miedo a la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás su aprobación, pues está al servicio de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, entonces debes tener miedo. No en vano lleva la espada, pues está al servicio de Dios para impartir justicia y castigar al malhechor. Así que es necesario someterse a las autoridades, no sólo para evitar el castigo sino también por razones de conciencia. Por eso mismo pagan ustedes impuestos, pues las autoridades están al servicio de Dios, dedicadas precisamente a gobernar. Paguen a cada uno lo que le corresponda: si deben impuestos, paguen los impuestos; si deben contribuciones, paguen las contribuciones; al que deban respeto, muéstrenle respeto; al que deban honor, ríndanle honor.”
  1. Jacques Ellul (1912-1994). Filósofo francés, profesor de sociología, teólogo y anarquista cristiano considerado por muchos como el profeta del cristianismo radical. Dos de sus libros más famosos son La subversión del cristianismo y Anarquía y cristianismo.
  1. Vernard Eller (1927-2007). Escritor norteamericano, pacifista cristiano y ministro de la Iglesia de Brethren. Publicó una veintena de libros (ninguno traducido al castellano) entre los que destaca: Christian Anarchy: Jesus’ Primacy Over the Powers.
  1. John Howard Yoder (1927-1997). Escritor, profesor y teólogo norteamericano, miembro de la Iglesia Cristiana Menonita. Su libro más importante fue The Politics of Jesus (sin traducción al castellano), donde lleva a cabo una defensa radical del pacifismo cristiano.
  1. Dave Andrews (1951). Escritor australiano, cristiano anarquista, activista y trabajador. Se hizo famoso por su lucha en favor de los aborígenes, de los refugiados y de los minusválidos. Su peculiar teología le llevó incluso a ser excomulgado. Ha acuñado la expresión “Cristi-anarquismo” en lugar de “Cristianismo.” En su extensa bibliografía (no publicada en castellano) destacan Christi-Anarchy: Discovering a Radical Spirituality of Compassion (reseñado por los sectores más conservadores como “un libro verdaderamente ofensivo”) y Not Religion, But Love: Practising a Radical Spirituality of Compassion.
  1. Michael Elliot (1938-2012). Teólogo neozelandés comprometido con la justicia social y con la integración entre política y teología. Fue fraile gregoriano, sacerdote, profeta, activista, misionero y educador. Su libro más importante es: Freedom,Justice and Christian Counter-Culture.
  1. Es una organización católica norteamericana fundada en 1933 por Dorothy Day y Peter Maurin, cuya misión es la de ayudar a los pobres, a los inmigrantes ilegales y a los desamparados en general. Cuenta con más de 300 centros de ayuda distribuidos por todo el país. Entre sus principios destaca el anarquismo cristiano.
  1. Paul Tillich (1886-1965). Filósofo y teólogo germano-estadounidense considerado por muchos como un representante destacado de la teología posible entre la población, evitando que caiga en manos de unos pocos capitalistas y burócratas, y logrando así una mayor justicia social.
  1. Dorothy Day (1897-1980). Periodista norteamericana, activista social y devota católica cristiana. Apostó por una interpretación cristiana de la economía y baso su filosofía en la teoría del distributismo. Dicha teoría promueve que la propiedad privada sobre los medios de producción debería estar distribuida lo más ampliamente
  1. William Lloyd Garrison (1805-1879). Fue un destacado abolicionista norteamericano, periodista y reformador social.
  2. El Sermón de la Montaña se encuentra en Mateo 5:1- 7:29.
  3. Mateo 4:1-11 Exégesis.
  1. Mateo 40:21:12 -40:21:16.
  1. San Juan 43:18:1- 43:18:11.

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