“La doble lucha de la mujer”, Ilse; 1937

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El hombre -ni siquiera el compañero anarquista- no la puede ayudar en esto; más bien lo contrario, porque también en él hay tanta vanidad escondida, que, sin que se dé cuenta y con apariencia de amor y amistad mal entendidos, trabaja muchas veces contra la liberación de la mujer.

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El hombre revolucionario que hoy lucha por su libertad, solo, combate contra el mundo exterior. Contra un mundo que se opone a sus anhelos de libertad, igualdad y justicia social. La mujer revolucionaria, en cambio, ha de luchar en dos terrenos, primero por su libertad exterior, en cuya lucha tiene al hombre de aliado por sus mismos ideales, por idéntica causa; pero, además, la mujer ha de luchar por la propia libertad interior, de la que el hombre disfruta ya desde hace siglos. Y en esta lucha la mujer está sola.

la mujer ha de luchar por la propia libertad interior, de la que el hombre disfruta ya desde hace siglos. Y en esta lucha la mujer está sola.

En los comienzos del movimiento obrero, se decía muchas veces: “Al enemigo lo tenemos en nuestro propio campo“. Había pues, que vender a este enemigo antes de pensar en otras conquistas. Del mismo modo, la mujer que quiera emanciparse en la igualdad de derechos, ha de emprender primero la lucha en su propio campo. Y en la lucha, además de encontrarse sola, además de contar únicamente con ella misma, le dificulta la lucha el enemigo que reside en su propio campo; un enemigo al que nunca ha reconocido conscientemente como tal, al que está ligada íntimamente y por instinto desde su propia infancia.

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¿Por qué el fascismo vence?; Errico Malatesta

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La fuerza material puede prevalecer sobre la fuerza moral, también puede destruir a la más elegante civilización si ésta no sabe defenderse con medios adecuados contra los retornos ofensivos de la barbarie.

Toda bestia feroz puede devorar a un gentilhombre, también a un genio, un Galileo o un Leonardo, si éste es tan ingenuo como para  creer que puede frenar a la bestia mostrándole una obra de arte o anunciándole un descubrimiento científico.
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Pero la brutalidad difícilmente triunfa, y en todos los casos sus éxitos no han sido nunca generales y duraderos, si no logra conseguir cierto consentimiento moral, si los hombres civiles la reconocen por lo que es, y si además impotentes en develarla la rehuyen como a una cosa inmunda y repugnante.

Ocurre, por ejemplo, de encontrar hombres que se dicen y se creen revolucionarios e incluso anarquistas que para solucionar una cuestión cualquiera afirman con orgulloso ceño que actuarán fascistamente, sin saber

 

El fascismo que compendia en sí toda la reacción y reclama en vida toda la ferocidad atávica dormida, ha vencido porque ha tenido el apoyo financiero de la gran burguesía y la ayuda material de varios gobiernos que quisieron servir contra la apremiante amenaza proletaria; ha vencido porque ha encontrado en su contra una masa cansada, desengañada y vuelta cobarde por una propaganda parlamentarista de cincuenta años; pero sobre todo ha vencido porque su violencia y sus crímenes han provocado el odio y la venganza de los ofendidos, pero no despertó la desaprobación, la indignación general, el horror moral que nos parece que debió nacer espontáneamente en cada alma gentil.

 

Y lamentablemente no podrán éstas imponerse materialmente si antes no hay una revuelta moral.

Digámoslo francamente, por doloroso que sea el constatarlo. Fascistas también hay fuera del partido fascista, hay en todas las clases y en todos los partidos: hay gente de todo el mundo que no siendo fascistas, incluso siendo anti-fascistas, tienen el alma fascista, el mismo deseo de abuso que distingue a los fascistas.

Ocurre, por ejemplo, de encontrar hombres que se dicen y se creen revolucionarios e incluso anarquistas que para solucionar una cuestión cualquiera afirman con orgulloso ceño que actuarán fascistamente, sin saber, o sabiendo también, que eso significa atacar, sin preocupación de justicia, cuando se está seguro de no correr peligro, o porque se es mucho más fuerte, porque se está armado contra un desarmado, o porque son varios contra uno, o porque se tiene la protección de la fuerza pública o porque se sabe que al violentado le repugna la denuncia — significa en fin actuar como camorrista y como policía. Lamentablemente es cierto, se puede actuar, y a menudo se actúa fascistamente sin necesidad de apuntarse  entre los fascistas: y no son ciertamente los que actúan así, o se proponen actuar fascistamente, los que podrán provocar la revuelta moral, el sentido de disgusto que matará al fascismo.

“ha vencido porque su violencia y sus crímenes han provocado el odio y la venganza de los ofendidos, pero no despertó la desaprobación, la indignación general, el horror moral que nos parece que debió nacer espontáneamente en cada alma gentil.”
 

¿No vemos a los hombres de la Confederación, los D’Aragona, los Baldesi, los Colombino, etcétera, lamer los pies de los gobernantes fascistas, y luego seguir siendo considerados, también por sus adversarios políticos, como gentilhombres?

Anticlericarismo anarquista a principios del siglo XX

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Cuenta González Vera, del ambiente anticlerical que le tocó presenciar en el marco de una conferencia dada en Santiago por Belén de Sárraga hacia 1913, y a la cual había asistido acompañando al pintor anarquista Valdebenito: “Abajo, la platea parecía duelo: trajes negros, bigotes de largas guías y voces engoladas. Arriba se apretujaba la multitud espontánea. Obreros fervorosos gritaban: -¡Viva el libre pensamiento! ¡Viva el Comunismo Anárquico! ¡Viva la Revolución Social!”(1). Como ya se ha dicho, la Iglesia, junto al Estado y la Burguesía constituían los principales motivos de crítica de los anarquistas. La cuestión no era única de ellos, pues es evidente que a esa reunión había asistido diversidad de tendencias, desde radicales y liberales hasta anarquistas y librepensadores.
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Belen Arriagada en Antofagasta, 1913.

Desde mediados del siglo XIX los liberales habían sabido unir la causa del progreso modernizador a la de la secularización de la sociedad, encontrando en el anticlericalismo un excelente elemento movilizador, transformándolo en una especie de subcultura política, una forma de entender la sociedad y contemplar la vida surgida de la interacción y la inf luencia recíproca entre la cultura popular y las elaboraciones de los intelectuales anticlericales. Es importante destacar, no obstante, que desde sus comienzos esta nueva mentalidad que embestía animosamente contra el clero haciéndole responsable, entre otras cosas, de frenar los avances del país, sumiéndolo en las tinieblas del atraso y el oscurantismo, tuvo su correlación con el surgimiento de otra que, en paralelo, defendía a capa y espada las virtudes del clericalismo y su preponderancia en la sociedad. (2)
Este enfrentamiento se intensificaría durante las primeras décadas del siglo XX acorde con una profundización del discurso y prácticas anticlericales. Al respecto, una cuota importante en esta profundización correría por parte de los anarquistas, quienes llevarían dicho discurso a una serie de prácticas cotidianas, que ciertamente le alejaban de las demás tendencias anticlericales. Pero ello no era toda la originalidad del anticlericalismo anarquista. Había también una raíz ética bien marcada, y que ciertamente le diferenciaba de los demás anticlericalismos.

El Santa Claus anarquista de la Guerra Civil Española

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Clemente Farmaraza de las Milicias Antifascistas Vascas, o el Santa Claus anarquista

El donostiarra Clemente Famaraza Sandegui pidió a su comandante de las Milicias Antifascistas Vascas que sus 40 duros de nómina fueran destinados a asegurar juguetes en un hospicio a niños de Madrid el día de Reyes.

Hay nombres y apellidos que son ejemplo humano, pero que no los conoce ni el omnipresente dios sabelotodo Google. Desde hoy sabremos que el donostiarra nómada Clemente Famaraza Sandegui posibilitó en plena Guerra Civil una noche de magos sin reyes, en los que como anarquista no creía: ni en los cristianos portadores de oro, incienso y mirra ni en los soberanos de monarquías o reinos.

Su historia casi de fábula continuaría anónima entre los legajos a conservar con trato cariñoso de guantes y mascarillas si no fuera por Ritxi Zárate, investigador de la asociación Burdin Hesia Ugaon. El analista de Miraballes a modo de regalo de fin de año ha hecho llegar al serial Historias de los vascos una entrevista que la publicación Mundo Gráfico dedicó al ácrata Famaraza, miembro de las Milicias Antifascistas Vascas que operaron en Madrid.

Su biografía despacha kilos de ternura, empatía ideológica, y dispara directa a las conciencias de quienes un día dieron un golpe de Estado, un par de hostias mal dadas a la siempre legítima Segunda República. Hizo falta que Mundo Gráfico desvelara la identidad de un guipuzcoano que fue hospiciano, vendedor de periódicos más tarde y combatiente por las libertades a más de 450 kilómetros de su inclusa.

Hizo falta, tal vez, vivir lo que sintió siendo niño para acabar donando el dinero de sus nóminas navideñas para asegurarse de que el 5 de enero de 1937 algunos menores irían a la cama, acomodando sus cabezas sobre una almohada que soñaba con un mágico despertar al día siguiente.

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Josef Goebbels, por Rudolf Rocker

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GoebbelstCuando Dante bajó a lo profundo de los infiernos y llegó con el alma desgarrada al último y más hondo abismo, la “ciudad de las esperanzas perdidas”, vio repentinamente ante sus ojos la figura terrible de Satán, rey de los ángeles caídos. Si hubiese un infierno en que sólo se encontrara suciedad, mentira, villanía, hediondez y lodo, y un Dante fuese condenado a bajar a él, tropezaría en el último abismo con la máscara repulsiva del doctor Goebbels.

Jamás hubo un sistema político en la historia con engendros morales de la catadura de los representantes del Tercer Reich. Hitler, el maniático infernal; Goering, a quien el gobierno sueco tuvo que internar en un manicomio para proteger a sus ciudadanos contra su furor; Ley, el borracho consuetudinario, matón embustero; Streicher, el sadista nato, que encuentra en sus excrecencias literarias un desahogo para su vida morbosa. Todos están señalados por el destino y obedecen a los oscuros instintos con que la naturaleza les ha dotado desde la cuna. En una sociedad formal se les encerraría como enfermos en algún establecimiento sanitario adecuado. El hecho de que sean ellos los que se hallan a la cabeza de un sistema llamada a determinar el destino del mundo, es la gran tragedia de nuestro tiempo. Sigue leyendo

Élisée Reclus: “El matriarcado es una máquina de civilización muy sabia”

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Extraído de Reclus, Élisée – Correspondencia (1850-1905)
pagina 288-290

Nota: Tenemos que considerar que hay palabras de la traducción que nos pueden hacer ruido como “primitivos”, “bárbaros” que utiliza Reclús para mencionar otras formas de organización. Pero esto no quiere decir que las nombre de forma despectivas. Podemos ver en el texto de Federico Ferretti publicado en la Revista Erosión [2015], “Élisée Reclus frente al exterminio de los amerindios” que Reclús cuando habla de “hermanos inferiores” o pueblos primitivos, no lo hace de forma que los “civilizados” estén en un camino correcto de “progreso” -como él lo llama- sino que estos son diversos.

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A Pedro Kropotkin
Amigo mío:

Bruselas, 8 de Enero de 1901

He dado mi visto bueno al segundo paquete de pruebas, hasta la página 36 (de la Orografía de la Siberia, ya citado en carta anterior de Reclus). Marchando tan lentamente como lo hacemos, no podemos esperar terminarlo antes de este año. Si somos lentos, logremos por lo menos nuestra satisfacción común.

Tu croquis de las tres depresiones es sumamente interesante: no omitiremos agregarIo al final del volumen y tus observaciones serán insertadas en el texto. Por una carta de Pablo veo que me propones entenderme con Penck para dibujar y grabar entre los dos tu mapa de Asia y disminuir así los gastos. En teoría no dejas de tener razón, pero en la práctica dudo que ello sea posible, pues ya tuve ocasión de dirigirIes varias comunicaciones a Penck, sin ninguna respuesta. No estoy pues en nada apremiado para complicar la situación, con miras a realizar economías que serán imposibles.

En cuanto al matrimonio, a las relaciones del hombre y de la mujer, a las formas y al régimen de la familia, me preocupa menos vivamente el fenómeno de las semejanzas que el de las desemejanzas. En el hombre hay diversidad de orígenes y diversidad de medios: hay también diversidad de matrimonios. Más allá de los primitivos, entre los animales, nuestros verdaderos antepasados, observo las formas más diversas de unión; entre los primitivos, de quienes nos hablan la historia y la prehistoria, así como entre nuestros hermanos actuales de los países bárbaros, también compruebo divergencias que van hasta la oposición absoluta, y por lo demás, a mi juicio, debe ser también así: ya que hay dos hechos originarios, diametralmente opuestos:

1. La fuerza brutal del hombre en celo: origen del patriarcado.
2. El apego natural del niño a la madre que lo amamanta: origen del matriarcado.

El conflicto de esas dos fuerzas componentes nos dará las resultantes más desiguales, según los lugares y las evoluciones. Tal como nos dice Maha Bharata, tendremos siete formas de matrimonio, absolutamente diferentes, teniendo por igual su razón de ser, y siendo igualmente agradables a los dioses.

El matriarcado puro de Bachofen y de Giraud-Teulon es una máquina de civilización muy sabia, que ha debido ciertamente existir, pero que yo creo debió haber sido muy rara, de la que no se distinguen aquí y allá más que indicios y huellas. Entre las tribus inferiores, la promiscuidad sin regla o la promiscuidad regulada, según los días y los individuos, es un hecho mucho más frecuente.

Aún allí mismo donde el matriarcado prevalece en principio, puede muy bien acontecer que el patriarcado sea quien en realidad triunfe. Cito como ejemplo nuestro Bearn, donde teóricamente la “hija de la casa” es jefecilIa y soberana, pero donde es el marido quien ejerce el mando y come sólo los platos que le trae su mujer.

En las sociedades en que predominaba la cosecha, en las cuales la mujer se dedicaba a una agricultura rudimentaria, cuidando a los niños cerca de ella, mientras los hombres ya formados se entregaban a la carnicería, me parecen que han sido las sociedades donde el matriarcado tuvo más posibilidades de desarrollarse. Entre las sociedades de pastores, por el contrario, triunfó el patriarcado: el hombre, con su brazo armado de un palo, estaba siempre allí, y los hijos lo seguían, vagabundeando con él alrededor del ganado.

Muy afectuosamente,
Eliseo

Entrevista Emma Goldman sobre la Guerra Civil Española

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Entrevista realizada por Domenico Ludovic en Barcelona, el 6 de octubre de 1937.

Publicada por vez primera: Il Risveglio Anarchico, Ginebra, año XXXV, N° 984, 23-X-1937. Luego citada por Azaretto en “Las pendientes resbaladizas”, Montevideo, 1937, con un párrafo traducido e incorporado en cursiva.

Se extrajo de marxists.org

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Es ya la segunda vez que Emma Goldman, la muy célebre propagandista anarquista, viene a España. Acudió enseguida el año pasado, después de las jornadas de julio, ofreciendo su solidaridad, inteligencia y experiencia, a favor de la causa por la que lucha desde hace cincuenta años con fe, pasión y sacrificios. Es pues la segunda vez que me encuentro con ella para intercambiar unas impresiones en una breve conversación. Y le hice esta pregunta:

Podría verte de nuevo, Emma, no para una larga entrevista, sino para precisar bien tu pensamiento para los lectores del Risveglio anarchico de Ginebra.

Sin vacilar un segundo me contestó:

Vale. Prepara tus preguntas, y nos podemos encontrar mañana.

De hecho, a la hora convenida, nos encontramos en un cuartito de la Regional que le sirve de despacho durante su estancia y allí empieza la conversación.

Ante todo dime ¿cómo encuentras a España, y en especial Cataluña, desde los meses en que no estuviste?

Evidentemente ¿quién no ve que todo ha cambiado? ¿quién no ve que los compañeros de la CNT-FAI, dominando ya de la situación y estando en los puestos de mayor responsabilidad, ahora lo han perdido todo, si bien tienen quizás más que antes la masa fiel a los dos organismos? ¿Quién no sabe y no ve que los comunistas, de momento en la dirección de la cosa pública, no tienen ningún éxito? El pueblo los detesta y terminado el chantaje debido a los suministros rusos de armas, bien pagadas además pero absolutamente necesarias, en tierra de España el estalinismo no arraigará nunca. Conviene por lo tanto aguardar y todo deja esperar que, liquidada la guerra, la vuelta a la acción directa nos llevará a las posiciones perdidas, siempre que no se repitan funestos errores. Sigue leyendo

Hitler: la mentira como sistema político

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Escrito por el historiador Rudolf Rocker
Extraído de Revista Erosión N° V, Primavera del 2015

Nota:Ante el crecimiento de movimientos nacionalistas en Europa, recordamos un texto publicado en los años 40 por el historiador Rudolf Rocker, donde en un ensayo sensillo señala como un movimiento liderado, por el orador mas importante de la Alemania de los años 30, cautivaba a las masas de alemanes: La Mentira. Sin mencionar la emotividad que nublo toda razón. Hace 80 años atrás. Hoy nos vemos inmersos con nuevos grupos nacionalistas, islamofobos, donde fomentan el odio tanto en Europa, EEUU y America Latina. Con una clara complisidad de los grupos liberales. Que al ver estos movimientos prefieren callar o criminalizar a quienes quieren detenerlos. Como en el caso de EEUU donde liberales tratan a los “anti-fascistas” como “fascistas”. Estúpidos liberales. ”  (septiembre/ 2017)

Hitler, o la mentira como sistema político

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Helmuth von Gerlach, sincero demócrata alemán, llamó al periodo de la pasada guerra mundial la “gran época de la mentira”. Tenía razón. Pero finalmente toda guerra es un periodo de mistificaciones. Aunque no sea más que por el hecho que el adversario sólo en raros casos valoriza justamente al enemigo. Para hacer la guerra se requiere el odio, y el odio no fue nunca amigo de la verdad. El odio es ciego. Con frecuencia cree expresar una verdad, pero sólo se trata de una mentira. Se puede mentir sin ser un mentiroso. En el hombre que odia se oscurecen los conceptos, no puede distinguir lo justo de lo injusto y por ello suele convertirse en mentiroso ante sí mismo y ante los demás. Sigue leyendo

MÁS ALLÁ DE LA NEGACIÓN: ENTREVISTA CON NICO BERTI

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Entrevista al historiador anarquista italiano Nico Berti, publicada en la Revista La Bicicleta N°21 en noviembre de 1979.

Extraído de Ácracia.org (quienes lo extrajeron del Grupo de Estudios José Domingo Gómez Rojas)

Descarga todos los números de La Bicicleta AQUI

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Esta entrevista fue publicada en la mítica revista BICICLETA (#21, noviembre de 1979), acrónimo de Boletín Informativo del Colectivo Internacionalista de Comunicaciones Libertarias y Ecológicas de Trabajadores Anarcosindicalistas. Giampetro “Nico” Berti era colaborador, por ese entonces, de la Rivista Anarchica e Interrogations, ambas publicaciones italianas, además de profesor de Historia Moderna de la Universidad de Padua.

– Tanto en tu escrito, que publicamos en el extra de Bici sobre Autogestión, como en los debates de estos días en el Congreso de Venecia, Insistes en la necesidad de una política anarquista, y esto puede escandalizar a más de uno en nuestros medios…

El movimiento anarquista nació sobre una premisa de rechazo de la política, entendida como ciencia del poder sobre los hombres. El significado de este rechazo lleva a la negación de cualquier forma política de dominio: el Estado y la estructura jerárquica de la sociedad. Pero esto, si bien forma parte de toda la tradición histórica del anarquismo es también un limite, porque el pensamiento anarquista no ha superado esta limitación de la negación.

Y yo mantengo que este es el límite más grave del pensamiento anarquista actual.

En el Congreso hemos escuchado muchas negaciones y pocas propuestas positivas. Y es que además, el anarquismo ha sufrido indirectamente la influencia del pensamiento marxista, en el sentido de que las formas políticas son simplemente formas «superestructurales» destinadas a disolverse con el logro de unas condiciones económicas dadas. El anarquismo ha negado en principio esta separación, pero no ha sido capaz de hacer propuestas positivas, propuestas políticas para una sociedad autogestionada. El anarquismo debe construir ahora el pensamiento de esta política como ciencia, y no sólo como rechazo del Estado. Hay que construir la autonomía de lo político en sentido libertario, y los anarquistas todavía no lo han comprendido.

 

– ¿No se puede responder que para eso está el federalismo?

No tenemos una teoría política de la autogestión. El federalismo es una enunciación de principios, pero no es una ciencia. Es un principio constitutivo, pero no propositivo, argumentado. En general, las formas políticas concebidas en el pensamiento anarquista son siempre «negativas», sirven para limitar el poder, más que para desarrollar la libertad. No ha sido capaz de elaborar una concepción política propia y adecuada a la revolución socioeconómica que propugna.

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[Documento] La rebeldía no es anarquismo, Enrique Arenas, 1919

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Se puede ser rebelde y no anarquista; pero no se puede ser anarquista sin ser rebelde; de aquí que, afirmemos que la rebeldía no es anarquismo.

Por Enrique Arenas, Publicado en El Surco N° 25, Iquique, Diciembre de 1919. [Descargar]

Enrique C. Arenas Robles (1894-1928) fue un impulsor del anarquismo en Chile. Se destaca la enorme labor que realizó en el periódico “El Surco” y en el semanario “El Sembrador”, publicado en Iquique y luego en Valparaíso.

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La Rebeldía no es anarquismo

Debido a un desconocimiento absoluto de las teorías anarquistas, a menudo se confunde la rebeldía con el anarquismo, y las manifestaciones violentas se toman como actos engendrados por la idea misma, lo que no es exacto si sometemos estas cuestiones a un examen prolijo.

Un individuo atenta contra la vida de un rey, presidente o cualquier hombre de Estado, se le llama anarquista. Otro se rebela contra esta o aquella imposición, y también se dice que es anarquista.

Si admitiéramos esta teoría daría por resultado que la humanidad entera es anarquista, porque la rebeldía es ingénita en el ser humano, y no obstante esto, no todos son anarquistas; lo que evidencia pues, que no todos los actos de rebeldía son manifestaciones del anarquismo, ni puede decirse que la rebeldía lo constituye.

Se puede ser rebelde y no anarquista; pero no se puede ser anarquista sin ser rebelde; de aquí que, afirmemos que la rebeldía no es anarquismo.

¿Quién no ha visto a pequeñas criaturitas desobedecer a la voz imperiosa del padre o a la amenaza de lo rebencazos de la madre? Pues bien, esos actos de desobediencia son otra cosa que la rebeldía instintiva de los seres, pero en ningún caso podría decirse, porque sería ridículo, que esas criaturas son anarquistas, porque son muy rebeldes.

De igual modo no se puede llamar anarquista al obrero que contravenga una imposición patronal o proteste contra la injusticia, impulsado por ese sentimiento rebelde que genera la mayor parte de las acciones humanas y no porque sea el fruto de un razonamiento desapasionado, de un análisis sereno e imparcial. Los que así obran son rebeldes, pero no anarquistas.

Basta que al individuo se le haga la más insignificante imposición para que le choque, le hiera su dignidad y rebele contra lo ordenado, obrando, no como se le ha dicho, sino como le parece mejor, aun cuando esté convencido que sus resultados han de ser contrarios a los esperados, manifestándose con esto la rebeldía inconsciente, el impulso ciego e irracional.

Y el anarquista no obra jamás bajo ese impulso ciego, sino que obra ajustando sus actos al producto de una reflexión madura, de un completo dominio sobre su persona y las cosas. Nunca protesta sin razón, sin tener plena conciencia de lo que hace, ni se rebela por instinto, sino por convicción, cuando está seguro que puede hacer algo más justo, más artístico, más humano, más bello, algo superior a lo que se le ha ordenado o se le pretende someter.

El rebelde no anarquista obra inconscientemente, mientras que toda la obra del anarquista es el fruto de un profundo y detenido estudio.

Esta rebeldía inconsciente que es innata en todos los seres, tórnase consciente, sufre metaforseamientos infinitos cuando los individuos se posesionan de las ideas anarquistas; superándose cada vez más, a medida de los nuevos conocimientos adquiridos, hasta extinguir por completo la acción inconsciente e impulsiva, para dar paso a la acción pensada y razonada.

* * *

En cuanto a los actos violentos de algunos anarquistas, no han sido nunca impulsados por la concepción anarquista, sino por causales independientes del ideal; siendo, por consiguiente, un error creer que una de las modalidades del anarquismo es la violencia.

La mayor parte de las gentes tiene muy mal concepto de los anarquistas; se figuran que son tipos capaces de todo: de instintos salvajes y mirada terrible, lo que resulta siempre contrario. El anarquista, por lo general, es incapaz de causar el menor daño, a menos de ser atacado, y sus instintos, debido a su estudio, son más elevados que los de la generalidad, son más humanos.

La violencia no es la finalidad del anarquismo, sino actos engendrados por la represión y persecución de que son objeto los anarquistas; pero de ningún modo puede decirse que la violencia es una consecuencia engendrada por la idea misma.

Matriarcado y el origen del Patriarcado, por Élisée Reclus

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El estado más bárbaro de la sociedad es aquel en que el hombre domina, no por ser padre, sino porque es el más fuerte, el que aporta mayor cantidad de alimento y reparte los golpes, sea á los enemigos, sea á los débiles de la horda.

Élisée Reclus, Matriarcado, en “Familia, Clases y Poblados” de El Hombre y la Tierra [Tomo I]

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A pronto conmemorarse un nuevo aniversario del Día de la Mujer, recordando el asesinato de más de 150 trabajadoras en el Incendio en la fábrica de camisas Triangle Shirtwaist de Nueva York. Un fatídico 25 de marzo de 1911.

Hoy a más de 106 años de los hechos de la lejana ciudad de Nueva York. Tal como el oleaje olisco de las olas en el mar. El  feminismo ha vuelto a resurgir. Se habla y discute tanto en universidades, por la televisión, blog’s en Internet, como en las calles de Barcelona, Buenos Aires o Santiago. Y consigo una serie de conceptos que para muchos hace un par de años eran desconocidos.

Los conceptos “Matriarcado” y “Patriarcado” suelen ser mas antiguos que lo que

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“El Hombre y la Tierra”Edición española, 1905

creemos, por eso creemos necesario volver a uno de los sabios tanto de anarquismo como el estudio de la Humanidad, Élisée Reclus (1830-1905), para que nos explique cual es el origen de las sociedades matriarcales y las sociedades patriarcales. Es por ello que extraíamos un breve texto de la enciclopedia El Hombre y la Tierra (1905) (Disponible también en PDF), dentro del Tomo I, Los Antepasados – Historia Antigua, que contiene los capítulos: Medios Telúricos – Trabajo – Pueblos Retrasados – Familias, Clases, Poblados – Ritmo de la Historia – Irania – Caucasia – Potamia. Es dentro del capitulo: “Familias, Clases, Poblados” (entre las páginas 233-300), y es dentro de ese capitulo donde toca el tema de las sociedades matriarcales y patriarcales en la antigua África, entre las páginas 239 y 250.

Creemos que es importante tener en cuenta, la época en que esta estudiando Reclús, es decir las primeras uniones matrimoniales de clanes en diversas tribus no-civilizadas y con ello tomar en cuenta el contexto en que él escribe, es decir Francia a finales del Siglo XIX yelisee-reclus comienzos del XX (el libro fue publicado poco después de su muerte), por ende consideramos que las sociedades patriarcales cambian y no es la misma sociedad patriarcal, en el contexto de las tribus que estudia Reclús, ni lo que entiende el autor por  “Sociedades Patriarcales”. Queremos decir que el Patriarcado de ayer no es el mismo que oprime hoy a diversas compañeras y mujeres. Por ende recomendamos que para entender lo que es el Patriarcado en el contexto actual, se puede dirigir a alguna compañera feminista que puede que maneje mejor el tema que nosotros como Grupo Anarquista La Boina.

Las cuales transcribimos con mucho cariño para nuestra-os seguidore-as.

Grupo Anarquista La Boina.

También te puede interesar: Élisée Reclus y el Feminismo

  MATRIARCADO:

   Las diversas formas de unión sexual, desde el régimen de la promiscuidad hasta el libre contrato por consentimiento mutuo, no serían comprendidos si se olvidase que en el matrimonio el hijo es el tercer término de la trinidad familiar; él es quien, en el conjunto social, tuvo la parte de acción más importante, el que modeló el hombre á su imagen, el que dió su cohesión primera al grupo de individuos de ambos sexos que vivían á la aventura, lo mismo que más tarde dió su razón de ser á la familia monogámica. Sigue leyendo

Anarquista y Feminista: Salvadora Medina, ‘La Venus Roja’ (1894-1972)

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salvadora-medina0x550En nuestra búsqueda de mujeres anarquistas, nos encontramos con Salvadora Medina (1894-1972), periodista y escritora anarcofeminista. La cual expondremos una breve ficha biográfica extraída del libro “La Idea. Perspectivas de Mujeres Anarquistas” de la Editorial Eleuterio.

Para luego exponer un extracto del articulo, “De Anarquistas y Feministas: mujeres latinoamericanas a principios del siglo XX”escrito por las investigadoras Marìa Figari, Maria Marta Hovhannessian y Laura Sacchetti. El artículo si lo desean lo pueden descargar en PDF [de-anarquistas-y-feministas]

Y para finalizar, adjuntamos un breve documental sobre la vida de Salvadora Medina que hizo el Canal Encuentro de Argentina.


Ficha Biográfica:

salvadora-medina-onrubiaSalvadora Medina Onrubia (Buenos Aires, 23 de marzo 1894 – Buenos Aires, 1972). Periodista y escritora anarcofeminista, conocida como la “Venus Roja”. En Gualeguay vivió su infancia y se hizo maestra. Desde 1909 mantuvo una intensa campaña en defensa del joven anarquista Simón Radowtzky. La primera carta enviada por Radowitzky cuando salió en libertad de la prisión  de la isla de Flores fue dirigida a ella.

Colaboró en el periódico anarquista La Protesta. En 1915 conoció a Natalio Botana, editor de La Crítica, con quien se casó. Tuvo un primer hijo soltera y luego de su matrimonio, tres más.

Por su defensa de los presos y sus ideas, el 6 de septiembre de 1930 fue detenida y encarcelada por la dictadura militar del general Jose Félix Uriburu (quien también fusila a Severino Di Giovanni). Algunos la defendieron, pero ella, cuando se enteró de esta iniciativa le envió una carta al dictador manifestando todo su desprecio.

Entre 1946 y 1951 dirigió el diario Crítica, una vez muerto su marido. Durante su vida colaboró en numerosos periódicos anarquistas y “burgueses”. Destacó como autora teatral, de novelas y poemarios. Estuvo influenciada por la teosofía. Sigue leyendo

Mal de Amores, Errico Malatesta

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Extraído del libro “El Amor Libre, Eros y Anarquía
compilado por Osvaldo Baigorria.

Nota por Coyote: Siempre como anarquistas solemos pensar en la revolución, en la lucha de los trabajadores, de los estudiantes, estamos constantemente compartiendo artículos de Geografía con Reclús, de Ciencia con Kropotkin, de Filosofía con Bakunin, y ni hablar de Historia. Ahora llegó el momento de problematizar la anarquía desde lo mas tierno de nuestro ser, en algo muy personal de nosotras mimas. ¿Que puede ser más personal que el amor? El amor de pareja, amor a la compañera o compañero. No es un tema nuevo, puesto que se ha propuesto diversas posturas, como lo es El Poliamor, El poliamor jerárquico, la pareja no exclusiva, o incluso de abolir la familia y el amor en sí. 
Malatesta, si bien no entra de cuajo en estos términos más actuales. Logra poner en debate lo mas esencial que hemos pensado para disminuir el sufrimiento de los corazones. Siempre apelando a la comprensión y al entendimiento.
Errico lográ poner en punto de tensión que incluso después de la revolución podremos solucionar muchos males: los de la explotación, los del hambre, la competencia, pero nunca lograremos solucionar del todo El Mal de Amor.

Mal de Amores, Errico Malatesta.

Malatesta“Digámoslo de inmediato: nosotros no tenemos ninguna solución para remediar los males que provienen del amor, porque éstos no se pueden destruir con reformas sociales ni con un cambio de costumbres. Están determinados por sentimientos profundos, podríamos decir fisiológicos del hombre, y no son modificables, cuando lo son, sino por una lenta evolución y de un modo que no podemos prever.

Queremos la libertad; queremos que los hombres y las mujeres puedan amarse y unirse libremente sin otro motivo que el amor, sin ninguna violencia legal, económica o física. Pero la libertad, aun siendo la única solución que podemos y debemos ofrecer, no resuelve radicalmente el problema, dado que el amor, para ser satisfecho, tiene necesidad de dos libertades que concuerden y que a menudo no concuerdan de modo alguno; pues la libertad de hacer lo que se quiere es una frase desprovista de sentido cuando no se sabe querer algo.

Es muy fácil decir: “Cuando un hombre y una mujer se aman, se unen, y cuando dejan de amarse, se separan“. Pero sería necesario, para que este principio se convirtiese en regla general y segura de felicidad, que se amaran y cesaran de amarse al mismo tiempo. Pero ¿y si uno ama y no es amado? ¿Y si mientras uno ama, el otro ya no lo hace y trata de satisfacer a una nueva pasión? ¿Y si uno ama al mismo tiempo a varias personas que no pueden adaptarse a esa promiscuidad? Sigue leyendo

Anarquistas por fuera, machos por dentro

Cita

Llegado al Mail.
Escrito por Anita Bonghit

“El ser humano completo, adecuado a su destino, hablo del físico, es el varón que, por su virilidad, alcanza el más alto grado de tensión muscular y nerviosa que comporta su naturaleza y su fin, y de ahí el máximum de acción en el trabajo y en el combate.

La mujer es un diminutivo de hombre, al que falta un órgano para no convertirse en otra cosa que un efebo.”

“Amor y Matrimonio”, Capitulo sexto ‘consideraciones generales acerca de la mujer’ – Pierre-Joseph Proudhon. (1876)

 

Nota de La Boina: Se ocupará el termino “anarcomachista” como lo irónico que pude llegar a ser una persona que se auto proclame “anti-autoritario”, y que continúe practicas en contra la liberación femenina. No quiere decir que el anarquismo tenga una vertiente “machista”, sino que es una critica al discurso de algunos que se contradice con su realidad. 

yugo anarco machista

Hace rato quería escribir sobre esto, pero pensé que era una experiencia personal. Al comenzar a hablar del tema y darme cuenta que es más frecuente de lo que se espera me dio el impulso. En el mejor de los casos si no se ha sufrido directamente la violencia anarcomachista, se conoce por algún amigx o compañerx que la experimentó o se reconoce a quién la ejerce.

No entraré a hacer ningún análisis histórico, menos conceptual/ teórico. Voy a hablar de algo mucho más simple y cercano: La cotidianidad.

Y lxs que se reconozcan en las escenas descritas o les llega algún palo, saquense la arenita. No defiendan lo indefendible, por último quédense calladitxs y ojalá sintieran un poquito de vergüenza de estar haciendo mierda el discurso en su miserable acción.

Aquí vamos:
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“Las mujeres no son de nadie”

Cita

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“La mujeres no son de nadie:
Es ya insoportable el hecho de que la mujer sea una propiedad.
Ya que hemos tenido la indignidad de soportar tal situación inmutable y tranquilamente, a través de los siglos; tengamos hoy el gesto firme y definitivo de protestar.
No somos de nadie. Seamos de nosotras mismas; con la capacidad del ser consciente. Seamos: sin títulos de propiedad, sin designación de estados civiles ridículos y humillantes.
Seamos: sin más catalogaciones ni clasificaciones tontas y carentes de sentido que roban el sentido humano a nuestras vidas.
Seamos: nuestro propio ritmo independiente y peculiar.
Seamos: nuestras propias vibraciones en un gesto único del universo.
No somos de nadie: Somos un ser, no una propiedad.
Somos nosotras mismas, sin designaciones de estados civiles, sin clasificaciones; sin advervios de propiedad”
Luz Mesa Cienfuegos, citada en el libro “101 Definiciones del Anarquismo”, Editorial Eleuterio

El Cristo Anarquista

Cita

Escrito por José Martínez Ruiz.
Titulo original: “El Verdadero Cristo”
Publicado en La voz del Pueblo, N° 3. Tarrasa, 1910.
Extraído de El Sol Acrata

Cristo descendió de su cruz y dijo a los creyentes que oraban de rodillasjesus anarquista ante él: – Hijos míos, sois unos imbéciles. Hace diecinueve siglos que predije la paz, y la paz no se ha hecho. Predije el amor y continúa la guerra entre vosotros; abominé de los bienes terrenos y os afanáis por amontonar riquezas. Dije que todos sois hermanos y os tratáis como enemigos.

Hay entre vosotros tiranos y hay gentes que se dedican a esclavizar. Los primeros son malvados; los segundos, idiotas. Sin la pasividad de éstos, no existirían aquéllos. Grande es la crueldad de los unos; mayor la resignación de los otros.

¿Por qué sufrir en silencio cuando se tiene la fuerza del número… del derecho? No fue éste el espíritu de mis predicaciones; vosotros, los republicanos de la religión, la habéis falseado. Yo vi el origen del mal en la autoridad y en su órgano el Estado, y por eso me persiguieron. Desconocí el poder de los Césares, como atentatorio a la libertad humana, y por eso perecí en la cruz.

Uno de mis más amados discípulos, Ernesto Renan, ha dicho que yo fui un anarquista. Si ser anarquista es ser partidario del amor universal, destructor de todo poder, persiguiendo toda ley, declaro que fui anarquista.

No quiero que unos hombres gobiernen a otros hombres; quiero que todos seáis iguales. No quiero que trabajen unos y que otros, en la holganza, consuman lo producido; quiero que trabajéis todos. No quiero que hay Estados ni Códigos, ni ejércitos, ni propiedad, ni familia; que todos os tengáis tan grande amor que no necesitéis ni verdugos ni jueces; que miréis como hijos vuestros a todos los niños y como esposas a todas las mujeres; que seáis una gran familia, sana y laboriosa.

¿Por qué no lo hacéis así, hijos míos? ¿Por qué sois tan malvados que os complacéis en destrozaros? La tierra es grande y fecunda; los campos producen lo necesario para que todos viváis; la mecánica ha llegado a tan maravilloso grado de perfección que aplicando sus descubrimientos y los de la higiene a las fábricas y a las minas, el trabajo trocaríase de penosa tarea en alegre entretenimiento. Entonces trabajaríais todos como todos tenéis gusto de disfrutar los placeres de un deporte, y en tres horas de ese trabajo alegre y voluntario recibiríais los múltiples menesteres de la vida social, que hoy reciben unos cuantos. No habría entonces ni explotadores ni explotados, no habría señores ni vasallos, no habría monarcas y súbditos. Con la propiedad desaparecería la sed de la riqueza, el afán del lucro, la eterna rivalidad entre los pueblos, el asesinato lento en el taller insalubre de millones de hombres.

No padecería la mujer, sin la autoridad del esposo, la tiranía que al presente padece. No sería el amor fórmula hipócrita sancionada por la Iglesia o el Estado; sería pasión espontánea o voluntaria. No sería esclavitud de la mujer al hombre, porque tan libre y dueña de la tierra como aquél sería ésta, y para nada tendría que preocuparse del porvenir de los hijos; no cometería tampoco nadie la ligereza de jurar amor eterno, como si el amor dependiese de la voluntad y de él se pudiese responder libremente.

No habría naciones diferentes; los ríos y las montañas no servirían de barrera para que los hombres dejasen de ser hermanos, las fronteras que hoy separan los pueblos no serían motivo para que se hiciesen cruda guerra. Lo que hoy reputáis injusto para unos y justo para otros, sería igualmente dañoso para todos. El asesinato sería un crimen y lo sería también la guerra; sería condenable la mentira de que usáis en los tratos de pueblo a pueblo, tanto como hoy es aplaudida. La moral sería la misma para todos y no se alteraría su esencia ni su forma con la diversidad de razas y de países.

No cometeríamos la inhumanidad de encerrar al delincuente en una prisión, como si con ello pudierais enmendar la falta que es imputable a vosotros y no a él. Al desgraciado que realizase un acto inmoral le trataríais como a un enfermo, y no agravaríais su mal privándole de la libertad, don el más preciado entre los hombres. Si desaparecieran las causas del crimen, ¿no desaparecería el criminal? ¿Habría rapiñas sin propiedad? ¿Habría celos sin el monopolio de una mujer? ¿Habría rencillas por el poder sin el poder?

Hijos míos, ¿por qué sois tan imbéciles? ¿Por qué sois tiranos los unos y resignados los otros? Sacudid el yugo los que sufrís la tiranía; destruid la opresión los que vivís esclavizados. Con vosotros, los obreros, está la fuerza, vosotros sois el mayor número. Si agonizáis en las fábricas es porque no tenéis la entereza de hacer saber vuestro derecho.

Levántate, levántate, hijo mío. No es de los tiempos que corren la oración; no es esta época de lucha la resignación mística. Me habéis injuriado gravemente, habéis disfrazado mis doctrinas. No legitiméis con mi nombre la explotación. Los que mantienen gobiernos y soldados no son mis discípulos.

¡Levántate y lucha!