¿Zuecos o Plataformas? Sobre la Plataforma Organizacional de los Comunistas Libertarios, por Bob Black

Cita

Por Bob Black.

Traducido por Pablo A.

Reseña de Organisational Platform of the Libertarian Communists, por Nestor Makhno, Ida Mett, Pyotr Arshinov, Valevsky & Linsky, Dublin, Irlanda, Workers’ Solidarity Movement, 1989.

Publicado originalmente en algún momento del 2002

“La Plataforma(…) Destinada a organizar, provocó divisiones. Destinada a reponer la alternativa anarquista al Marxismo, repuso la alternativa Leninista al anarquismo. Destinada a hacer historia, apenas hizo una marca en los libros de historia. ¿Por qué leerla hoy”?

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Es una muestra de la bancarrota ideológica de los anarquistas organizacionales de hoy que hayan de exhumar (por no decir “resucitar”) un manifiesto que ya estaba obsoleto cuando fue promulgado en 1926. La Plataforma Organizacional goza de una permanencia inextinguible: extemporánea en ese entonces, extemporánea hoy, extemporánea para siempre. Destinada a persuadir, evocó ataques de casi todos los anarquistas prominentes de su tiempo. Destinada a organizar, provocó divisiones. Destinada a reponer la alternativa anarquista al Marxismo, repuso la alternativa Leninista al anarquismo. Destinada a hacer historia, apenas hizo una marca en los libros de historia. ¿Por qué leerla hoy?

Precisamente porque, tan pobre como es, nunca ha sido superada en cuanto declaración programática del anarquismo organizacionalista, obrerista. No es que los trabajadores contemporáneos se merezcan ser sobrecargados con arcaísmos como la política Plataformista hacia el campesinado, a la cual se dedican muchas palabras. Pero gran parte de la retórica ya es familiar – tanto así que, aparentemente, las formulaciones disponibles no pueden mejorarse. La Plataforma puede haber tenido una gran influencia en aquellos que no han tenido gran influencia.

En un lenguaje que recuerda recientes desvaríos contra el “anarquismo de estilo de vida” – hasta el punto de las despectivas comillas – la Plataforma atribuye la “desorganización general crónica” de los anarquistas a “los amantes de la afirmación del ‘yo’, [quienes,] con ojos sólo para el placer personal, se aferran obstinadamente al caótico estado del movimiento anarquista.” La ausencia de principios y prácticas organizacionales es la razón “más importante” por la que el anarquismo es(tá) débil. Más deplorable es la exigencia de un derecho “a manifestar el propio ‘ego’, sin obligación de dar cuenta de los deberes con respecto a la organización”. Es notable que, en 1926, estos anarquistas no hayan considerado más importantes que cualquier causa interna de debilidad el tipo de represión estatal que todos habían experimentado, o la influencia de los Comunistas que los habían derrotado y exiliado, o incluso ciertas tendencias en el desarrollo del capitalismo que erosionaban las bases sociales del anarquismo. La Plataforma es un triunfo de la ideología sobre la experiencia.
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