[Documento] La rebeldía no es anarquismo, Enrique Arenas, 1919

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Se puede ser rebelde y no anarquista; pero no se puede ser anarquista sin ser rebelde; de aquí que, afirmemos que la rebeldía no es anarquismo.

Por Enrique Arenas, Publicado en El Surco N° 25, Iquique, Diciembre de 1919. [Descargar]

Enrique C. Arenas Robles (1894-1928) fue un impulsor del anarquismo en Chile. Se destaca la enorme labor que realizó en el periódico “El Surco” y en el semanario “El Sembrador”, publicado en Iquique y luego en Valparaíso.

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La Rebeldía no es anarquismo

Debido a un desconocimiento absoluto de las teorías anarquistas, a menudo se confunde la rebeldía con el anarquismo, y las manifestaciones violentas se toman como actos engendrados por la idea misma, lo que no es exacto si sometemos estas cuestiones a un examen prolijo.

Un individuo atenta contra la vida de un rey, presidente o cualquier hombre de Estado, se le llama anarquista. Otro se rebela contra esta o aquella imposición, y también se dice que es anarquista.

Si admitiéramos esta teoría daría por resultado que la humanidad entera es anarquista, porque la rebeldía es ingénita en el ser humano, y no obstante esto, no todos son anarquistas; lo que evidencia pues, que no todos los actos de rebeldía son manifestaciones del anarquismo, ni puede decirse que la rebeldía lo constituye.

Se puede ser rebelde y no anarquista; pero no se puede ser anarquista sin ser rebelde; de aquí que, afirmemos que la rebeldía no es anarquismo.

¿Quién no ha visto a pequeñas criaturitas desobedecer a la voz imperiosa del padre o a la amenaza de lo rebencazos de la madre? Pues bien, esos actos de desobediencia son otra cosa que la rebeldía instintiva de los seres, pero en ningún caso podría decirse, porque sería ridículo, que esas criaturas son anarquistas, porque son muy rebeldes.

De igual modo no se puede llamar anarquista al obrero que contravenga una imposición patronal o proteste contra la injusticia, impulsado por ese sentimiento rebelde que genera la mayor parte de las acciones humanas y no porque sea el fruto de un razonamiento desapasionado, de un análisis sereno e imparcial. Los que así obran son rebeldes, pero no anarquistas.

Basta que al individuo se le haga la más insignificante imposición para que le choque, le hiera su dignidad y rebele contra lo ordenado, obrando, no como se le ha dicho, sino como le parece mejor, aun cuando esté convencido que sus resultados han de ser contrarios a los esperados, manifestándose con esto la rebeldía inconsciente, el impulso ciego e irracional.

Y el anarquista no obra jamás bajo ese impulso ciego, sino que obra ajustando sus actos al producto de una reflexión madura, de un completo dominio sobre su persona y las cosas. Nunca protesta sin razón, sin tener plena conciencia de lo que hace, ni se rebela por instinto, sino por convicción, cuando está seguro que puede hacer algo más justo, más artístico, más humano, más bello, algo superior a lo que se le ha ordenado o se le pretende someter.

El rebelde no anarquista obra inconscientemente, mientras que toda la obra del anarquista es el fruto de un profundo y detenido estudio.

Esta rebeldía inconsciente que es innata en todos los seres, tórnase consciente, sufre metaforseamientos infinitos cuando los individuos se posesionan de las ideas anarquistas; superándose cada vez más, a medida de los nuevos conocimientos adquiridos, hasta extinguir por completo la acción inconsciente e impulsiva, para dar paso a la acción pensada y razonada.

* * *

En cuanto a los actos violentos de algunos anarquistas, no han sido nunca impulsados por la concepción anarquista, sino por causales independientes del ideal; siendo, por consiguiente, un error creer que una de las modalidades del anarquismo es la violencia.

La mayor parte de las gentes tiene muy mal concepto de los anarquistas; se figuran que son tipos capaces de todo: de instintos salvajes y mirada terrible, lo que resulta siempre contrario. El anarquista, por lo general, es incapaz de causar el menor daño, a menos de ser atacado, y sus instintos, debido a su estudio, son más elevados que los de la generalidad, son más humanos.

La violencia no es la finalidad del anarquismo, sino actos engendrados por la represión y persecución de que son objeto los anarquistas; pero de ningún modo puede decirse que la violencia es una consecuencia engendrada por la idea misma.

El Desertor, breve cuento anarquista

Cita

      Por Astrojildo Pereira en el libro “Contos anarquistas: antologia da prosa libertária no Brasil (1901-1935)“.
Publicado Originalmente en:  A Plebe, (SP), ano I, n.° 4 (30 jun. 1917)

Traducido al español por:  A-lex.
Publicado en El Surco, Nº 7, Septiembre 2009

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“El desertor es un hombre que no quiere ser soldado, que no quiere deshumanizarse, que quiere continuar siendo hombre”

 

EL DESERTOR                                                                       

 El heroísmo de las batallas es un heroísmo secundario, de matar para no morir, de matar y morir porque le ordenan matar y morir.El Desertor

  El desertor es un hombre infinitamente más heroico que el soldado, ex hombre uniformado, que la máquina de la guerra transforma, aniquila, absorbe. Véase la diferenciación esencial y absoluta que separa al operario del soldado. El operario, delante de la máquina de la industria, del maestro, del músculo consciente, del cerebro: la domina, la guía, la subyuga, con el fin creador de la producción, que es la vida.

  El soldado, delante del cañón es por éste embrutecido, asimilado, automatizado, deshumanizado, con el fin guerrero de la destrucción, que es la muerte.

El desertor es un hombre que no quiere ser soldado, que no quiere deshumanizarse, que quiere continuar siendo hombre. Y es más heroico de lo que es el soldado, porque no quiere dejar de ser lo que es, defendiendo su personalidad, su cualidad de hombre contra la sociedad entera, que lo condena, desde su preconcepto,  y feroz punto de vista legal.

La ley puede fusilarlo: fusilará a un hombre que es afrenta, sólo él, sin actitudes para la gloria de los bronces, con un coraje simple y altísimo, con el supremo y abnegado heroísmo de quien se sabe fatalmente vencido sin esperanza de nada- maldito, execrado, difamado, pero a pesar de todo, contra todo, afirmando íntegramente sólo su yo.

 

Anarquismo y el evangelio: Jesús, el Estado, el Capital y Dios.

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Por Fray Desquicio (Corresponsal Vaticano) Colaboración

Extraído del El Surco N° 36-37, Junio-Julio 2012

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“Cualquiera que niegue la autoridad y luche contra ella es un anarquista” (S. Faure)

¿Creéis que estoy aquí para dar paz a la tierra? No, os lo aseguro, sino división” (Lucas 12, 49-53),

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   El platonismo judeocristiano valora las acciones humanas por poseer un carácter bondadoso que las acompañe, mejor aún cuando es un bien supremo que calma la conciencia hasta de un tirano. En este sentido la figura de Jesús ha sido útil para las justificar las empresas de los hombres, correspondiendo a la necesidad de ser buenos, de estar convencidos de una especie de elección sobrenatural que permita el saciar cualquier ambición terrenal. No es casual que quienes se enriquecen groseramente a costa de las masas empobrecidas, de los oprimidos, sean familias moralmente ortodoxas, fundadas en ‘valores sublimes’. Son las mismas que hacen de Cristo el modelo de piedad, garante de recta intención en la alta sociedad, en que se articula el catolicismo institucional (educativo, cultural, religioso, política, económico, ejecutivo, recreativo).

Esto provoca que creyentes y no-creyentes sintamos real fastidio hacia ese ‘Cristo lava conciencias’, sostén de la moral Oligarca, y nos convoca a hacerle frente desde su misma (teo) lógica: Jesús es además un acontecimiento histórico que podemos investigar y re-descubrir. Porque la historia es más que ‘conservar’ vestigios arqueológicos de un pasado que nos llena de ego científico, la historia se hace con lo acontecido y se proyecta desde el presente, luego, la figura de Jesús continúa en discusión y disputa. La teología tradicional, institución funcional a los linajes aristócratas, debe ser importunada en su apropiación-ocultamiento de la figura de Jesús, pues representa la invención de un Cristo condescendientemente pasivo frente al egoísmo, la codicia y el lucro de las clases dominantes.

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[Puede interesarte: Sobre anarquismo cristiano: Entrevista al autor de “Anarquismo: Comentario político sobre el Evangelio”]

De modo que el objetivo de este artículo es reseñar una crítica sobre la historia de este controvertido judío y su manoseado mensaje, intuyendo que la lectura anarquista de Jesús de Nazaret es más objetiva, más próxima a su identidad y menos sometida al control magisterial de la Iglesia Católica. Ahora bien, ¿Tiene notas y textos anarquistas el evangelio? Sigue leyendo

[Historia del anarquismo peruano] ¿Quién era Delfín Lévano?

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César Lévano
Director

Extraído del Diario UNO, 9 de agosto del 2015
Saludamos a los compañeros de Perú Libertario que compartieron la noticia

El siguiente texto fue publicado originalmente en la revista Caretas Nº 395, marzo de 1969. Con su sentido histórico y social, Doris Gibson me dijo un día: “¿Por qué no escribe usted un artículo sobre su padre que se titule: ¿Quién era Delfín Lévano?” Debo, pues, gratitud a esa gran mujer. El texto recuerda una etapa del sindicalismo peruano, hoy reprimido, excluido y diezmado por el neoliberalismo de los Fujimori, García y Ollanta Humala, y que, sin embargo, lucha.

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Luis Alberto Sánchez pinta a Delfín Lévano como un dirigente textil (en su libro Haya de la Torre y el Apra). Felipe Cossío del Pomar (en Víctor Raúl) lo describe como un discípulo de Haya en la Universidad Popular González Prada, y distingue a este Lévano de “Lévano, el obrero”. La revista Así acaba de referirse a “los hermanos Lévano” como dirigentes del grupo anarcosindicalista “La Protesta” que conquistara la jornada de 8 horas en el Perú.  Sigue leyendo

Silueta de agitadoras: Carmen Serrano González, Herrera y revolucionaria

Por Uno que vino del Sur.
Publicado en El Surco Nº 42, Enero – Febrero 2013

carmen serranoSon pocas las historias de subversivas que han sido reconstruidas y dadas a conocer. Situación que se explica en parte por la exclusión y minoritaria participación de mujeres en el mundo de la política tradicional en general y en el campo revolucionario en particular; por la ausencia de documentos sobre las mismas; y por la marginación, consciente o inconsciente, de la que han sido objeto, entonces y ahora, por parte de los compañeros e investigadores. Al rescatar la figura de Carmen Serrano González, activa revolucionaria, intentamos aportar un poquito a revertir lo anterior.

Carmen comenzó su participación en las luchas sociales en la segunda década del siglo XX. En esos años se le vio salvando una huelga en el sector de Caleta Abarca, en el puerto de Valparaíso. Sus compañeros llevaban varias jornadas en conflicto y se hallaban desmoralizados y sin fondos. Ella, junto a otras mujeres decidieron entonces salir a las calles a levantar el ánimo y a recaudar fondos para la caja de resistencia. Con la victoria que se derivó del gesto, la Serrano comenzó su pública vida de agitación. Luego de eso debió trasladarse a Santiago en donde participó de las veladas de la Casa del Pueblo, un punto de encuentro cultural y libertario que existió entre 1915 y 1918. El autor teatral Antonio Acevedo Hernández señaló que la conoció allí declamando versos revolucionarios. “Esa gente –decía el dramaturgo autodidacta- no tenía ambiciones definidas; sus ideas eran raras y estaban informadas dentro del deseo utópico, y por utópico bello, de la patria universal sin amos ni criados, donde el amor es una razón de la vida y donde todos lo alcanzan”. Carmen Serrano era herrera. Sabía muy bien ella que no era esa una labor “propia de su sexo”. Y lo apuntaba con orgullo. Sigue leyendo

Micro Cuento: El Campesino y el Patrón [1898]

Por Anonimo.
Publicado en El Rebelde Nº1, 20 de Noviembre de 1898

campesino y el patron

Una isla perdida en el vasto océano era poblada solamente por dos habitantes: un señor que de ella se decía propietario y un campesino que trabajaba afanosamente aquel pedazo de tierra.

¡Soy yo quién te mantengo! le decía con gran orgullo el señor al campesino.

El campesino que era bastante corte de entendimiento y que trabajaba como un búfalo desde la mañana a la noche y que comía una especie de polenta y cebolla para cultivar las legumbres, las vides y los frutos, y proporcionar buenos pollos y carne al señor, respondía con reconocimiento quitándose el sombrero y limpiándose el sudor.

“Tiene Ud. razón, señor patrón! y como me arreglaría yo para vivir si no fuera por Ud!.”

Pero un día sucedió que el patrón se murió: ¿y que pasó?

El campesino quedó solo en el islote, y no sin sorpresa comprendió que podía comer el pan, la carne, y beber el vino que antes daba a su patrón. Trabajaba menos y comía mejor.

Entonces comprendió que era él quien con el fruto de su sudor había mantenido y engordado a su señor, mientras que había creído siempre, que era el patrón quien lo había mantenido a él, y dándose una palmada en la frente exclamó: ¡Que bestia he sido!

Silueta de Agitadores: Juan Demarchi, el amigo anarquista de Salvador Allende.

Nota del Grupo Anarquista La Boina:

Adjuntamos un texto de Silueta de Agitadores escrito originalmente en el Surco, también adjuntamos un documento historico aparecido en el periódico Bandera Roja, de Junio del año 1926, donde escribe el mismo Juan Demarchi sobre su supuesta expulsión de Chile.
Finalizamos con adjuntar un extracto del documental “Salvador” donde el mismo Allende habla de su amigo Juan Demarchi. 

Por Manuel de la Tierra
Extraído de El Surco Nº 23, Enero-Febrero 2011

Juan demarchiCuenta la historia que en la adolescencia de Salvador Allende sus pasos se encontraron con los del viejo anarquista porteño Juan Demarchi. Junto a él compartió tardes de ajedrez y largas charlas sobre cuestiones sociales que marcaron al socialista de por vida. Sobre Allende se sabe demasiadono así sobre Demarchi, hombre que, como veremos, fue mucho más que el personaje anecdotario de la biografía del presidente de la Unidad Popular. Demarchi fue un anarquista de toda la vida, una existencia preciosa. Juan Demarchi (también Giovanni De Marchi) nació en Turín en 1864. Desertó del ejército y se fue de su Italia natal en un viaje que lo llevó por diversas Regiones, desplegando en ello una amplia y rica actividad en la propaganda anarquista. Estuvo en Portugal, en Marruecos, en Paris, en Barcelona, en Rio de Janeiro y Buenos Aires. A Chile llegó cuando acababa el siglo XIX, radicándose en Magallanes donde ayudó a organizar los gremios del fin del mundo. Entre 1900 y 1904 vivió y luchó en Lota y Curanilahue, donde participó en la Mancomunal. Luego se fue al norte de la Región chilena y entre 1917 y 1918 participó de las batallas que llevaban adelante las Ligas de Arrendatarios. De allí se vino a la zona central para instalarse en Santiago y Valparaíso. Sigue leyendo

Silueta de Agitadores. Wenceslao Canales Andrade: Peluquero, naturista y anarcosindicalista osornino (1910-2006)

Publicado en El Surco Nº45, Mayo 2013
Por E. G. S.

silueta de agitadoresWenceslao Canales Andrade nació el día 16 de septiembre de 1910 en la ciudad de Osorno, en Rahue Bajo. Se desempeñó a lo largo de su vida como peluquero, oficio que aprendió de forma autodidacta en un salón ubicado a comienzos del siglo XX, en la calle Justo Geisse, en las inmediaciones del Cementerio Católico de la ciudad. Partió haciendo aseo, y poco a poco, fue aprendiendo a cortar el cabello y el oficio con destreza, observando a los peluqueros “profesionales” del local, según el relato de sus hijas. Tempranamente le diagnosticaron epilepsia, después de sufrir sucesivos y violentos ataques en el salón donde oficiaba de aprendiz. Desde ese momento y por influencia del penquista Juan 2° Montoya, quien arribó a la ciudad de Osorno en 1929 huyendo del terror ibañista, se hizo naturista y tuvo sus primeros acercamientos con los grupos anarquistas locales que comenzaban a constituirse en la ciudad, a pesar de la represión de la dictadura del general Carlos Ibáñez del Campo (1927-31). Era ateo y no tuvo ningún vicio: no tomaba, no fumaba y no comía carne. Era vegetariano y practicaba una estricta dieta y estilo de vida. En concordancia con sus postulados, estudió trofología y trofoterapia -por correspondencia- en la Escuela de Naturismo Eutrofológico, dirigida y fundada por el doctor José Castro, en Valencia (España). Novedoso curso que constaba de 390 lecciones y 7 asignaturas. Su vegetal favorito era la acelga que sembraba en su huerta personal, a la que le dedicaba gran parte de su tiempo. Era seguidor del naturista Manuel Lezaeta Acharán. Sigue leyendo